Por ahora, el terror de "quedar afuera" es más urgente que el temor a "estar adentro". Preguntas como "adónde vamos" y "qué somos" quedan siempre para un futuro distante y solo entre los pesimistas.
La idea es planchar arrugas, limar asperezas y tapar discordias. El espejismo optimista debe reinar supremo. Europa espera ser "cuanto más grande mejor", porque la competencia con China y Estados Unidos asusta demasiado.
¿Quién manda en Europa? Por ahora, tales son sus problemas integracionistas y económicos comunitarios que nadie tiene tiempo de responderse esta pregunta. Ni siquiera tiene tiempo de hacérsela.
Los barquinazos en la bañadera europea se sienten hasta en la médula. El camino está lleno de pozos y curvas inesperadas. Los intereses de 25 países son muy difíciles de cuantificar, especialmente si nadie sabe siquiera cuáles son las reglas del juego.
Cuando hay continuismo político en una mitad del continente, en la otra hay campañas electorales que difieren por años cualquier decisión política comunitaria importante. Sólo cuando no hay más remedio se reúnen todos a votar. Siempre a regañadientes.
Pero de una cosa nadie tiene dudas: la Unión Europea cada vez esta más grande y todos quieren formar parte de ella.
"Vieja" Europa, 1958: Arrancan Francia, Alemania Occidental, Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo. Los comienzos fueron tímidos: se establece una comunidad de intereses económicos solidarios.
Europa "intermedia", 1973-95: Se unen Reino Unido, Irlanda, Dinamarca, Grecia, España, Portugal, Alemania del Este, Austria, Suecia y Finlandia. Largo período de unificación con avances lentos y bien pensados. Se cambia del antiguo nombre de Comunidad Europea al oficial actual de Unión Europea. Se crea la unión económica y monetaria en el tratado de Maastricht (1992). Nace el euro como moneda oficial europea y se crea oficialmente entre 1998 y 2002.
"Nueva" Europa, 2004: Entran Polonia, República Checa, Slovakia, Slovenia, Hungría, Latvia, Lituania, Estonia, Malta, Chipre. El desespero por entrar es total. El presupuesto comunitario (firmado) y la Constitución Europea (sin firmar) iban a oficializar a las "tres Europas" como una sola. Aparecen algunas dudas sobre la viabilidad del proyecto constitucional al rehusarse su ratificación en Francia, uno de los firmantes originales.
Próximos candidatos: Rusia, Noruega, Islandia, Rumania, Macedonia, Ukrania, Belarus, Turquía, Georgia, Croacia, Serbia, Bosnia, Albania. Nadie se quiere perder la bañadera continental. Hay peleas para entrar y rencor cuando se demoran las decisiones.
De sólo seis países mancomunados tímidamente en 1958 a 25 países con intenciones de unificarse política, económica y socialmente en los próximos años. Otros 13 países esperan una invitación o golpean la puerta de entrada, desesperados. La población total actual es de unos 400 millones. Con la ampliación puede llegar a 800 millones.
Detrás de la Europa 2005 quedan dos de las conflagraciones mundiales jamás vistas: la primera y la segunda guerras mundiales.
Detrás queda también la contienda ideológica muda jamás concebida: la guerra fría. Al frente está el camino incómodo de la esperanza y la ambición.
Hasta 2004 era obvio para los observadores que había dos países que impulsaban claramente los destinos de Europa: Alemania y Francia. Pero en aquel tiempo eran poco más que seis o siete. Hoy son 25 y los otrora dos motores oxigenantes están anémicos.
La guerra de Irak abrió heridas y divisiones que no se veían desde la Guerra Fría. Por un lado quedó la llamada "Vieja Europa" con Alemania y Francia y por el otro la "Nueva Europa" liderada por el Reino Unido de Tony Blair y secundada por España, Polonia e Italia.
Promediando la contienda iraquí, España se cambió de bando y refortaleció la independencia europea con respecto al bloque americano de la coalición iraquí. Parece que será Italia la próxima en defeccionar y volver al seno independiente europeo. En este caso, quedarían solos Polonia y Reino Unido.
En la Europa actual hay dos agendas: la económica y la social. Impulsando la primera está el Reino Unido y algunos representantes de la nueva Europa. Para ellos, el 'modelo americano' es el ejemplo a seguir, dada su reconocida eficiencia económica.
La otra Europa es la de la vieja conciencia social, producto de la conflagración mundialista de 1940-45 y que dio origen mismo a la primera asociación comunitaria. Esta es la del espíritu de bienestar social a costa de la eficiencia económica.
Ambas Europas fueron recordadas hace poco de su responsabilidad continental cuando se descubrió que habrían existido cárceles y vuelos secretos relacionados a la guerra del terror y de Irak. Para muchos de la "vieja" Europa los recuerdos de los gulags soviéticos y los campos de concentración nazis resultaron incómodos.
En Alemania, Shroeder dio paso a Angela Merkel; en España, Aznar perdió con Zapatero, en Inglaterra, Blair perderá con Brown o Cameron; en Francia la "doctrina Chirac" está terminando su mandato; en Italia, Berlusconi no espera ser reelegido. El resto, por ahora no cuenta.
La "nueva" Europa tiene un problema con el motor de arranque sin duda y todavía ni siquiera ha moderado en punto muerto. Pero el mundo sabe que será la fuerza internacional del futuro, apenas engrane en primera. Estados Unidos siente que su motor económico precisa un ajuste y un cambio de aceite. China tiene miedo a quedarse sin gasolina. *
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