En rigor lo de hacer candidata presidencial a la senadora nacional es algo que se menea desde hace tiempo, pero la puso en movimiento ahora el ministro del Interior, Aníbal Fernández. Nunca se sabe si por indicación del primer mandatario, o para sacar a la primera dama de la palestra en la provincia de Buenos Aires, donde el funcionario quiere ser gobernador cuando llegue el momento el año próximo y, otra inferencia, es que allí bien podría ser tentada a ir la senadora nacional.
La pluma de Ignacio Zuleta en Ámbito Financiero, describe para el 24 de febrero, a 60 años de la victoria electoral de Juan Perón sobre la Unión Democrática, la realización de un plenario de alcaldes justicialistas donde Kirchner blanquearía sus planes electorales de 2007. El periodista dice haber escuchado del Presidente que en febrero hablaría de sus proyectos.
En fin, ¨Clarin¨ le da gran espacio a la normalización del Partido Justicialista, acéfalo desde hace rato e inexistente como peso político, lo que no es una novedad cuando un peronista está en la Rosada. Kirchner no ha exhibido gran interés en dedicarle tiempo a ese partido, ni tampoco sus operadores, pero el diario le da valor a rumores de que ahora le importaría darle al PJ algo de vida, no se sabe si con él al frente o un vicario, acaso un gobernador de estricta confianza en ese sitio.
Es más probable esto último. Kirchner avanza cuando puede con figuras que no tiene pasado peronista, camino a construir una coalición más amplia que el Frente para la Victoria que con estructuras provinciales del peronismo clásico gano en octubre las legislativas con algo más del 40%.
Reelección o no, ese Frente necesitará de otros afluentes, del que es temprano aún hacer especulaciones serias. Por caso, había una idea que en la provincia de Santa Fe, Kirchner avalaría la candidatura a gobernador del socialista Hermes Binner llevando como ladero a un kirchnerista.
Pero Binner transitoriamente se alineó con la oposición parlamentaria en tratar de cambiar las reformas al Consejo de la Magistratura, casi un antes y un después para varios sectores frente al gobierno y después de lo ocurrido sería difícil pensar en un proyecto como el narrado.
Kirchner buscará aceitar mejor de lo que tiene ahora, las relaciones con un sector de la Unión Cívica Radical, más afín a acompañar al Ejecutivo que a seguir a rajatabla la línea opositora de la nueva conducción del Comité Nacional. Incluso Ámbito Financiero fantaseó con la idea que de ese sector saldría el candidato a vice en la próxima renovación, como Perón hizo con el radical Hortensio Quijano en 1946.
El Presidente tiene en el secretario Legal y Técnica de la Presidencial Carlos Zannini , el hombre que teje la conformación de una fuerza nacional kirchnerista, donde no solo alojará a vetas del peronismo más combativo, sino a personas o corrientes de otro origen, incluso disidentes del partido Comunista.
Un proyecto que en silencio teje combinaciones pueblo por pueblo, donde se piensa se va diseñando el relevo de dirigentes que fueron aliados al Presidente en octubre pero que tienen una mochila muy cargada de mala fama, al menos para los no justicialistas.
Todavía es temprano para hablar en serio de presidenciales pero que hay quienes trabajan en ello para el Presidente, no es un misterio. *
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