ANA MARIA ECHEVERRIA, LONDRES, AFP
El diputado Charles Kennedy abandonó prematuramente la dirección de los liberal-demócratas el pasado 7 de enero, después de admitir su adicción al alcohol al saber que un programa de televisión iba a revelar sus problemas con la bebida.
El pasado fin de semana, uno de sus potenciales sucesores, Mark Oaten, se vio obligado a renunciar a sus ambiciones cuando el semanario News of the World reveló que el político de 41 años, casado y con dos hijas, había mantenido escabrosas relaciones con un prostituto de 23.
Oaten sigue por ahora ocupando un escaño en la Cámara de los Comunes, pero no se descarta que el escándalo revelado el domingo por News of the World - que vende 3,72 millones de ejemplares semanales - le cueste su puesto de diputado.
Sórdidos escándalos de este tipo son frecuentes en un país donde la prensa, o al menos una parte de ella, parece adicta a descubrir los oscuros secretos que guardan en las alcobas los líderes políticos, y mientras el público siga comprando los diarios que los descubren, vaticinaron comentaristas.
"Este tipo de material vende millones de diarios y derriba carreras políticas", afirmó Max Hastings, comentarista de The Guardian (izquierda), que se lamentó de que los dirigentes en este país caigan no a causa de sus errores políticos, sino por oscuros escándalos en cuartos de hotel.
Lo que impera en la prensa de Gran Bretaña es una "cultura de la destrucción" de los hombres políticos, se quejó a su vez a la BBC un comentarista.
Hasta ahora, el escándalo sexual con mayor impacto político en Gran Bretaña sigue siendo el del ministro de Defensa John Profumo.
En 1963, en plena guerra fría, Profumo debió renunciar tras admitir una relación con una prostituta, Christine Keeler, que mantenía al mismo tiempo una relación con un agregado militar soviético destacado en Londres, Eugene Ivanov.
Hasta ahora, los liberales habían sido quizá el partido menos afectado por escándalos de este tipo, aunque no estaban del todo a salvo.
En 1886, el candidato a liderarlos Charles Dilke cayó vertiginosamente tras saberse que mantenía relaciones con varias mujeres, una de las cuales afirmó a la Gazeta Pall Mall que había aprendido con él "todos los vicios franceses".
Casi un siglo después, en 1979, el dirigente del Partido Liberal Demócrata Jeremy Thorpe fue procesado - y luego absuelto - por acusaciones de haber comprado los servicios de un asesino a sueldo para eliminar a su amante. *
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