LEVI FERNANDES, LISBOA, AFP
Cavaco Silva, apoyado por el Partido Socialdemócrata y la derecha, fue elegido con el 50,6% de los votos, dejando en el camino a los líderes socialistas Manuel Alegre, de 69 años, diputado del Partido Socialista y vicepresidente de la Cámara de Diputados, que obtuvo el 20,7% de los votos, y el fundador y dirigente histórico de dicho partido, Mario Soares, con el 14,3%.
Alegre, que se presentó pese a la oposición de su partido, relegó a la tercera plaza al candidato apoyado por el aparato.
Estos resultados constituyen una derrota personal para Soares, pero también para la dirección del PS y, en particular, para su secretario general, el primer ministro José Socrates, que prefirió ignorar "al rebelde Alegre", según los analistas.
Ante la división del PS, muchos de sus electores tradicionales han votado por Cavaco Silva, contribuyendo a que un hombre de centro derecha ocupe la máxima función del Estado, por primera vez desde la caída de la dictadura en 1974.
En las elecciones legislativas de febrero del pasado año, el PS consiguió la mayoría absoluta con el 45% de los votos.
Juntos, el domingo, los dos candidatos socialistas apenas sumaron el 35% de los sufragios.
En el partido, muchos han atribuido la responsabilidad de la derrota a Alegre y han pedido un congreso extraordinario, pero Socrates ha dejado claro que no habrá "sanciones internas" para el candidato rebelde.
Aunque rechazó hablar de la crisis, dijo que el congreso del PS se celebrará en octubre próximo como está previsto. "Algunos socialistas han decidido apoyar a otros candidatos. Respetamos estas opciones", declaró el domingo por la noche.
Socrates parece dispuesto a pasar la página sobre la rebeldía de Alegre, pero no tiene la intención de negociar su influencia en el seno del partido, según los comentaristas.
Por su parte, Alegre, que ha recordado que ha reunido "más de un millón de votos", no tiene la intención de pararse aquí y ha asegurado que quiere contribuir "a la renovación de la vida política".
Durante la campaña, Alegre que se presentó como el representante de un "movimiento de ciudadanos" contra la "partidocracia", ha sabido capitalizar un amplio abanico de descontentos de izquierda.
"Hay un espacio de ciudadanía más allá de los partidos políticos", afirmó Alegre tras los comicios. "Estoy dispuesto a participar en nuevos combates", advirtió aunque sin aclarar el tenor de los mismos.
Muchos se preguntan qué hará Alegre de este capital electoral. "No podrá mantener el mismo discurso (que durante la campaña) en el seno del PS", asegura un responsable socialista. *
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