LA HABANA, ANSA, AFP, PL
"Bush, fascista, ¡condena al terrorista!" fue una de las consignas de los cientos de miles de personas que marcharon ante la delegación extranjera agitando banderas cubanas y con pancartas con la imagen del presidente estadounidense y Posada, algunas con la leyenda "Peligro, asesino suelto".
En esta oportunidad y contrariamente a lo usual, Castro, de 79 años, optó por no caminar al frente de la multitud y seguir el acto desde una tribuna.
"Observaré esta marcha junto a los ardientes pioneros (niños) y estudiantes que (...) alientan a nuestro valiente y combativo pueblo que marchará hoy ante esa pérfida y provocadora oficina como marchará al combate contra cualquier agresor", sostuvo al concluir su breve alocución.
Con su uniforme tradicional, Castro releyó ayer las palabras finales de su discurso el domingo cuando convocó a la marcha para denunciar las "provocaciones" de Washington que, dijo, pretende romper las relaciones mínimas diplomáticas, y por Posada Carriles, cuya situación migratoria es revisada por la justicia norteamericana, que puede disponer su libertad.
Cubano nacionalizado venezolano, Caracas pide la extradición de Posada -detenido en Estados Unidos- y acusado por La Habana de hechos de terrorismo, como la voladura de un avión civil en 1976 que mató a sus 73 ocupantes sobre Barbados.
Estados Unidos se propone "violar abiertamente el acuerdo migratorio" bilateral y "forzar una ruptura de los actuales vínculos mínimos con Cuba. Las groseras provocaciones que se vienen realizando desde su Oficina de Intereses en La Habana no tienen ni pueden tener otro propósito", dijo Castro.
Asimismo "busca pretextos para impedir" la venta de productos agroalimentarios al país que comenzaron en 2001.
La respuesta cubana frente a "las provocaciones del imperio serán absolutamente pacíficas, pero golpearemos con toda la fuerza de nuestra moral, y estaremos a la vez dispuestos a derramar hasta la última gota de sangre ante cualquier agresión bélica del imperio revuelto y brutal que nos amenaza", agregó.
Una banda militar antecedió la marcha, que se inició tras las palabras de Castro bajo arengas desde altoparlantes.
Poco antes de las 8 de la mañana Castro ingresó a la zona del acto caminando y se aproximó a saludar a los invitados, entre ellos el diputado argentino Miguel Bonasso, el ex presidente nicaragüense Daniel Ortega y el ex niño balsero Elián González.
En su intervención arremetió contra las últimas acciones de la oficina de Intereses norteamericana, que instaló en los pisos superiores de su sede una gigantesca valla lumínica que proyecta mensajes sobre derechos humanos y citas de Mahatma Gandhi y Martin Luther King.
El vallado se encendió al inicio del acto y mereció una réplica de Castro: "Ya encendieron el cartelito, qué valientes son las cucarachas, parece que el Buchecito (por Bush, NDR) le dio la orden", dijo el mandatario cubano.
"A los que quieran estar aquí respetamos su protesta. A los que no quieren estar aquí disculpen la molestia" y la frase de Abraham Lincoln "Ningún hombre es lo suficientemente bueno para gobernar a otros sin su consentimiento", fueron algunas de las leyendas que la representación estadounidense proyectó mientras se desarrolló el acto.
La actividad comenzó muy temprano para los habaneros, que en los municipios capitalinos se concentraron en los puntos de partida de transporte dispuestos por la organización para llegar a la zona del Malecón. *
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