PAUL SCHEMM, BAGDAD, AFP
El nuevo juez kurdo, Rauf Rachid Abdel Rahman, dejó claro desde el primer momento cómo tiene intención de presidir las próximas audiencias del proceso contra el ex presidente iraquí y siete de sus colaboradores por la matanza, en 1982, de 148 campesinos chiítas en la ciudad de Dujail, al norte de Bagdad.
El anterior magistrado encargado de presidir el proceso, el también kurdo Rizkar Amin, presentó su dimisión debido a las críticas por su presunta falta de autoridad con respecto a los acusados.
Con rapidez y precisión, Rahman se mostró estricto al no seguir tolerando los insultos y salidas de tono que, como en las otras siete audiencias anteriores, caracterizaron el comportamiento ante la corte de Saddam Hussein y los restantes acusados.
Apenas comenzada la audiencia, el ex dictador iraquí y tres de los acusados abandonaron la sala o fueron expulsados, al tiempo que todos los abogados defensores se retiraron.
De esta forma, los otros cuatro acusados --que son menos conocidos-- se encontraron solos ante el tribunal, siendo defendidos por abogados de oficio que les asignó la misma corte.
Desde el primer momento, Saddam Hussein reiteró sus ataques contra el tribunal, cuya legitimidad rechazó y sin aceptar que el juez le pueda dar órdenes.
"Es un tribunal estadounidense", gritó el ex dictador a Rahman, quien reaccionó inmediatamente afirmando que la corte "es iraquí, surgida de una decisión iraquí".
"¡No, no iraquí, estadounidense!" volvió a gritar Saddam que, enfadado, le dijo al juez que no le diese órdenes, pues él "dirigió el país durante 35 años".
"Quiero salir de la sala", declaró a continuación el ex presidente, a lo que el juez respondió: "vete". "He dirigido durante 35 años el país y usted me ordena salir", le dijo entonces el ex mandatario.
El juez le contestó: "Yo soy el juez, usted es el acusado y debe obedecerme", por lo que Saddam Hussein abandonó la sala, escoltado por dos oficiales.
Al principio de la audiencia, Barzan Al-Tikriti, medio hermano de Saddam y ex jefe de los servicios secretos iraquíes, empezó a hacer una larga declaración sobre su estado de salud cuando el magistrado le dijo que examinaría el asunto y que se callase.
Al-Tikriti siguió hablando por lo que Rahman lo expulsó de la sala.
La audiencia del Alto tribunal penal iraquí terminó en la tarde y se convocó una nueva el próximo miércoles.
Durante la sesión, dos mujeres prestaron testimonio, sin revelar su identidad, sobre las torturas que sufrieron durante años los habitantes de Dujail, tras el atentado perpetrado contra un convoy en el viajaba Saddam y que fue el desencadenante de la represión del ex dictador.
Un portavoz del tribunal, Raed Al-Juhi, declaró ayer que el juicio proseguirá incluso en ausencia de los acusados, a quienes no se obligará a estar presentes en las audiencias.
Los abogados de la defensa, por su parte, ya anunciaron que no asistirán a la próxima audiencia, según dijo uno de los defensores, Najib Al-Nuaimi. *
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