BAGDAD, AFP
Ayer las fuerzas de seguridad iraquíes mataron a 53 "terroristas" de Al Qaeda el sábado durante los enfrentamientos que mantuvieron en Thuwaitha, en el sur de Bagdad, anunció el portavoz del ministerio del Interior, el general Abdel Karim Jalaf.
"El gobierno iraquí impondrá un toque de queda en Bagdad y en las provincias de Diyala y Salahedin (al norte de la capital)", indicó el consejero iraquí de seguridad nacional, Muaffaq al Rubai.
Rubai no dio más detalles. La circulación de automóviles ya está prohibida en Bagdad entre las 21H00 y las 06H00 locales (18H00 y 03H00 GMT).
El gobierno iraquí también ha puesto a las fuerzas armadas en alerta ante la sentencia que pronunciará el domingo el Alto Tribunal Penal iraquí, y anuló los permisos de salida a los soldados.
El objetivo es evitar la violencia cuando se anuncie el veredicto en el juicio de Dujail contra Saddam Hussein y siete coacusados, procesados por la muerte de 148 habitantes chiitas de este pueblo al norte de Bagdad, como represalia a un atentado fallido en 1982 contra el convoy del entonces presidente.
"La condena a muerte pondrá Irak a sangre y fuego y llevará la región al abismo", advirtió recientemente el jefe de los abogados de Saddam Hussein, Jalil al Dulaimi, en una carta dirigida al presidente estadounidense, George W. Bush.
"La única solución para salvar Irak, la región y el mundo es liberar a Saddam Hussein", añadió.
Paralelamente, las fuerzas especiales del ejército iraquí, apoyadas por militares estadounidenses, lanzaron la mañana del sábado un ataque contra los supuestos miembros de un escuadrón de la muerte en el bastión chiita de Sadr City, en Bagdad, y arrestaron a tres sospechosos. Los soldados fueron blanco de disparos de armas livianas y de cohetes, pero no hubo heridos.
La operación apunta a demostrar que el bastión del jefe radical chiita Moqtada Sadr, firmemente opuesto a la ocupación estadounidense y sospechoso de ofrecer refugio a varios escuadrones de la muerte, no es un albergue seguro.
El martes, sin embargo, los militares estadounidenses debieron levantar las barreras que habían instalado alrededor de Sadr City para buscar a uno de sus soldados que fue secuestrado, a pedido del primer ministro iraquí, Nuri al Maliki.
La violencia prosiguió el sábado. Un total de 83 cadáveres de víctimas de la violencia entre chiitas y sunitas fueron hallados en Bagdad en los últimos dos días, informaron fuentes de seguridad. Las cifras no fueron confirmadas por el Ministerio del Interior.
Tres cuerpos fueron hallados el sábado en el Tigris, cerca de Suwaira, a 60 km al sur de Bagdad, según la policía de la ciudad. En este mismo sitio, una persona murió y siete resultaron heridas por la explosión de una bicicleta bomba.
Cinco miembros de la guardia presidencial murieron el viernes de noche al explotar una bomba que fue lanzada contra su vehículo cerca de Kirkuk (norte).
Ahmed Rachid, un periodista de la televisión privada iraquí al Sharqiya, fue asesinado el viernes cuando transitaba por un barrio de Bagdad, informó el sábado el canal de televisión.
Un entrenador y un atleta ciego del equipo de hándbol paraolímpico iraquí, secuestrados el miércoles, fueron liberados el viernes de noche en Bagdad, indicó el comité paraolímpico, que no precisó si se pagó un rescate.
Cuatro rusos empleados de una empresa de electricidad fueron heridos y un colega iraquí resultó muerto el sábado en un ataque con obuses de mortero contra las instalaciones de su compañía situadas en Bassora (sur de Irak).
Frente a la violencia que ensangrienta cada día al país, cada vez más iraquíes parten al extranjero, señaló el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur), que estima que unos dos mil iraquíes llegan cada día a Siria y otros mil, a Jordania. *
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