BAGDAD, AFP
El presidente estadounidense, George W. Bush, calificó la sentencia de "hito" que abre el camino hacia la democracia en Irak.
"El juicio marca un hito en los esfuerzos de los iraquíes para reemplazar el papel de un tirano por el de la ley", indicó.
Saddam Hussein fue condenado a muerte por su implicación en la muerte de 148 habitantes chiitas del poblado de Dujail, al norte de Bagdad, a comienzos de los años 80, tras un juicio marcado por el carácter dudoso de la imparcialidad del tribunal y la naturaleza de la jurisdicción elegida para juzgar los crímenes imputados al antiguo régimen.
Dos de los más estrechos colaboradores de Saddam Hussein también fueron condenados a la pena capital, mientras el ex vicepresidente iraquí, Taha Yassin Ramadan, fue sentenciado a cadena perpetua.
Mientras era conducido de regreso a su silla, con los brazos aún sujetos a la espalda, Saddam clamó: "¡Larga vida a Irak, larga vida a los iraquíes! Alá es más grande que el ocupante".
Los otros sentenciados a muerte en la horca son su hermanastro y ex jefe de los servicios de inteligencia iraquíes, Barzan al Tikriti, y Awad Ahmed al Bandar, ex presidente del tribunal ilegal que ordenó la ejecución de los chiitas.
Tres ex responsables del partido Baas en Dujail fueron sentenciados a 15 años de prisión cada uno y un cuarto responsable local fue absuelto.
Los estatutos del tribunal, sin embargo, prevén un procedimiento automático de apelación en caso de condena a muerte o cadena perpetua, lo que podría aplazar semanas o incluso meses la ejecución de las sentencias.
El proceso de apelación se iniciará hoy. Saddam Hussein será ejecutado en un plazo de 30 días desde la fecha en que la corte de apelación confirme la condena, si esa es la decisión que adopta.
Sadr City, el principal bastión chiita al este de Bagdad, estalló de alegría al conocer el veredicto. Un millar de personas caminaban, agitaban banderas, denunciaban a Saddam y alababan a su héroe, el líder religioso radical Moqtada al Sadr.
El resto de la ciudad se hallaba bajo un férreo toque de queda para prevenir reacciones violentas de los simpatizantes de Saddam Hussein en el seno de la minoría sunita, favorecida durante los 24 años de su régimen. *
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