OAXACA, MEXICO, AFP
Pese a temores de violencia, la manifestación de ayer en Oaxaca contra el gobernador Ulises Ruiz concluyó de forma pacífica con la participación de decenas de miles de simpatizantes de Asamblea Popular del Pueblo (APPO) y un gran despliegue de la Policía Federal (PFP).
Tanto la policía, que se replegó de la mayoría de los puntos que había ocupado en la ciudad, como la organización convocante, que pidió una marcha pacífica y controló algunos conatos de choques, adoptaron una posición prudente tras los graves incidentes del domingo y el jueves pasados.
La movilización transcurrió a lo largo de siete kilómetros y por más de tres horas, durante las cuales se lanzaron consignas como "¡Oaxaca no es cuartel, fuera PFP de él!" y "¡Ya cayó, ya cayó, Ulises ya cayó!"
Los activistas llevaban pancartas y cartulinas de repudio al gobernador Ruiz, a quien acusan de "represor" y "asesino", y a la PFP, desplegada en la ciudad desde el pasado domingo con 4.500 hombres, pidieron también la entrega con vida de las personas cuya desaparición ha denunciado la APPO.
En el mitin que puso fin a la manifestación, representantes de sindicatos nacionales y estatales y de organizaciones no gubernamentales dieron lectura a mensajes de apoyo al movimiento opositor a Ruiz.
Sólo se presentó un incidente menor, cuando un grupo de personas, la mayoría jóvenes encapuchados, se separó del grueso de la marcha y lanzó piedras a la policía federal, que desde primera hora de la mañana había sellado el Zócalo (plaza principal y donde tienen su campamento) con alambre de espino. *
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