NIKO SCHVARZ
DOS DERROTAS en dos días para el presidente Bush y el Partido Republicano. El martes en las elecciones de medio término perdió el control de la Cámara de Representantes y marchaba a una situación similar en el Senado, dándose vuelta el predominio republicano detentado desde 1994 en ambos cuerpos legislativos. Ese mismo día se confirmó que el domingo triunfó en Nicaragua el FSLN con Daniel Ortega, contra el cual desplegó el gobierno de Washington un descarada campaña intervencionista.
El 7 de noviembre la oposición demócrata tuvo una avalancha de votos y logró una ventaja de más de 30 bancas sobre los republicanos en la Cámara Baja, lo que puso fin a 12 años de predominio del partido de gobierno y fue considerado un duro revés para Bush, quien se empeñó personalmente en la campaña electoral, realizando giras en todo el país.
Según la CNN el presidente se manifestó decepcionado por haber perdido la mayoría en la Cámara de Representantes, la que pasará a ser presidida por Nancy Pelosi, demócrata por California, la primera mujer en ocupar ese cargo, que declaró: "Hoy los norteamericanos votaron por un cambio, y eso es lo que vamos a hacer".
El lema de la campaña demócrata era "a new direction for America".
En cuanto al Senado, en los estados de Pennsylvania, Ohio, Rhode Island y Missouri los demócratas lograron despojar a los republicanos de cuatro escaños claves y se acercaban a la mayoría. Fueron reelectos los senadores Hillary Clinton por New York y Edward Kennedy, por séptima vez en Massachusetts, donde se consagró a un gobernador negro.
El resultado electoral es un voto castigo para Bush y un plebiscito contra la guerra de Irak, a 40 meses de la invasión.
La oposición creciente de la sociedad norteamericana a la guerra se ha expresado en movilizaciones en todo el país.
La desaprobación ascendió al 60%, en la medida en que crece el número de soldados norteamericanos muertos. Su número ya sobrepasa el provocado por los atentados del 11 de setiembre, y en octubre alcanzó un récord superior a cien.
De todas partes, incluso en editoriales del New York Times, se alzan voces reclamando la destitución de Donald Rumsfeld por la pésima conducción de la guerra.
Incluso se ha reeditado una vieja foto que lo muestra estrechando la mano a Saddam Hussein, como enviado especial de Reagan, en el período de la guerra Irán-Irak.
Además, es lógico pensar que se apresuró el fallo de condena a muerte de Saddam por parte de un tribunal que es una mera excrecencia de las tropas de ocupación, con el objetivo de remontar las devaluadas acciones de Bush.
Otro tema que gravitó en la debacle republicana es el rechazo de las comunidades de inmigrantes a las medidas discriminatorias del gobierno de Bush, y a su última expresión, la construcción del muro de 1.220 kilómetros en la frontera con México, que desató duras críticas en el ámbito interno y en el mundo.
Los fenómenos de corrupción, por parte de parlamentarios y dirigentes republicanos, también los golpearon rudamente.
Salieron a luz negociados múltiples de los lobbistas, así como el escándalo sexual con jóvenes pasantes del Congreso por parte de Mark Foley, diputado republicano por la Florida, quien debió renunciar al cargo. No es el único caso.
Las elecciones se vieron afectadas por numerosas irregularidades, en particular por problemas técnicos con las máquinas electrónicas, que en distintos circuitos provocaron demoras de varias horas.
La CNN registró protestas de los ciudadanos en varios centros de votación. Esto sucede en el país más tecnificado del mundo, e hizo recordar lo sucedido en la primera elección de Bush en la Florida, donde se tardó semanas en conocer los resultados y se examinaban con lupa las boletas para determinar dónde estaban perforadas.
Como contraste, en Brasil el sistema perfectamente automatizado no generó ningún problema y los resultados se conocieron incluso con anticipación sobre lo previsto.
El mismo martes 7 se anunció oficialmente que Daniel Ortega había sido electo presidente de Nicaragua con 38,07% de votos frente a 29,0% de Montealegre, que reconoció la victoria del candidato del FSLN.
Otra sonada derrota de Bush en sus relaciones con América Latina. Agreguemos que no pudo imponer a Guatemala, su candidato para el Consejo de Seguridad de la ONU, escaño que ocupó Panamá, que sin injerencia extranjera acaba de decidir la ampliación del Canal.
La Cumbre Iberolatinoamericana de Montevideo por unanimidad condenó la construcción del muro que levanta EEUU en la frontera con México.
Y la ONU se apresta a votar una vez más contra el bloqueo de EEUU a Cuba.
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