BOGOTA - AFP
La forma como Colombia está fumigando cocales en su territorio, incluyendo una franja en la frontera con Ecuador, constituye un acto de "guerra química" y viola convenios internacionales, advirtió ayer el ex ministro de Salud, Camilo González.
"El uso de sustancias tóxicas dentro de una guerra contra el terrorismo, que es el término que el gobierno ha usado para estas fumigaciones, no sólo viola el derecho internacional humanitario sino también acuerdos sobre limitación de armas químicas", dijo González a la AFP.
El ex ministro de izquierda, un químico con estudios en economía en Francia, dijo que pidió a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) pronunciarse sobre el tema.
"Si usted lanza un agro tóxico en el contexto de una guerra, en la forma como lo está haciendo Colombia con aviones de combate, cambia la función de esa sustancia y lo convierte en un arma química", explicó.
Colombia reanudó la semana pasada las fumigaciones de cultivos ilícitos con glifosato en los departamentos de Nariño y Putumayo, limítrofes con Ecuador, pese a un compromiso adquirido un año antes con Quito para no fumigar en una franja de 10 kilómetros alrededor de la frontera.
El presidente Alvaro Uribe ha justificado la decisión señalando que son aspersiones inocuas para el medio ambiente y la población, apoyado en un informe científico elaborado a petición de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Además, asegura que su suspensión permitió un notable crecimiento en esa zona de los cultivos ilícitos de los cuales se financia la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Por el contrario, para González las fumigaciones además de efectos visibles sobre el medio ambiente y animales, están potenciando la crisis humanitaria provocada por el conflicto armado en Colombia, al generar un nuevo éxodo de campesinos en la frontera y dañar los sembradíos legales.
Algunos de esos cultivos, recordó, fueron financiados por el Plan Colombia, la iniciativa contra el narcotráfico y las guerrillas a la que Estados Unidos ha entregado más de 3.700 millones de dólares desde 2000.
Al referirse al estudio de la OEA, recordó que ha sido rebatido por científicos colombianos, pues no incluyó pruebas de campo.
González, quien fue ministro entre 1990 y 1992, insistió en que la forma como Colombia fumiga ignora recomendaciones de Monsanto, la multinacional fabricante del glifosato, que advierte que no debe usarse en montañas donde hayan cultivos mezclados y a menos de 40 metros de las fuentes de agua. *
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