Al ser interrogado durante una conferencia de prensa sobre la fecha de ese ajuste gubernamental, Nuri Al Malaki respondió: "Esta semana o la próxima".
La remodelación tiene como objetivo fortalecer el gobierno y reemplazar a los ministros menos eficaces, intentado formar una nueva coalición chiita que excluya a los partidos con presunta relación con milicias armadas.
Desde hace varios meses, los responsables estadounidenses presionan a Malaki para que forme una nueva alianza de moderados en la que estén representadas las dos principales comunidades de Irak, los chiitas y los sunitas.
Esto significaría, en la práctica, dejar fuera de la coalición al jefe radical chiita Moqtada Sadr, cuya milicia, el Ejército de Mahdi, está acusada por Estados Unidos de ser la principal amenaza para la estabilidad de Irak.
Al mismo tiempo que Maliki anunciaba su remodelación gubernamental, cientos de militares estadounidenses e iraquíes llevaron a cabo un registro casa por casa en el distrito de Jamila, en la periferia de Sadr City, el barrio chiita de Bagdad feudo de Moqtada Sadr.
La operación antecede la apertura, prevista para la próxima semana, de un centro de coordinación estadounidense-iraquí en Sadr City, donde viven más de dos millones de personas.
La instalación de fuerzas estadounidenses en el barrio chiita es una prueba clave del nuevo plan de seguridad para Bagdad, puesto en marcha a mediados de febrero para intentar acabar con la violencia endémica, en su mayor parte de origen confesional, que azota a la capital iraquí.
En el terreno político, el primer ministro iraquí manifestó su satisfacción ante la conferencia internacional prevista el 10 de marzo en la capital y que reunirá a las grandes potencias y a los vecinos de Irak.
"La conferencia ayudará a Irak a curar sus heridas y será una base para el diálogo regional (...) Irak establecerá vínculos con sus vecinos y con la comunidad internacional. La reunión terminará con un acuerdo y en armonía", insistió.
Irak invitó a la cita a los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña y Francia).
Pero mientras Maliki hablaba de reconciliación nacional, una alianza de grupos sunitas dirigida por la rama iraquí de Al Qaeda, difundió en Internet este domingo un video mostrando a unos hombres en fila que eran ejecutados a sangre fría.
Esa misma alianza afirmó en días pasados haber matado a 18 policías iraquíes para vengar la presunta violación de una mujer sunita.
El ministerio iraquí del Interior ya anunció que los cadáveres de los 14 policías desaparecidos el jueves fueron encontrados en Baaquba, al norte de Bagdad.
Por otra parte, las fuerzas especiales iraquíes, apoyadas por soldados de la coalición, llevaron a cabo una operación este domingo en Basora (sur), en un centro de los servicios de Inteligencia iraquíes donde descubrieron pruebas de tortura y de actividades terroristas, indicó el Ejército británico.
Esas fuerzas entraron en el cuartel general y liberaron a más de 37 prisioneros, anunció por su parte a la AFP la Policía iraquí.
"Cinco personas sospechosas de actividades terroristas y ataques contra civiles y las fuerzas multinacionales fueron arrestadas", declaró el mayor David Gell, portavoz del Ejército británico.
Por último, en el terreno de la violencia diaria, doce personas perdieron la vida este domingo en varios ataques en todo el país, entre ellos uno en Hilla, al sur de Bagdad, en el que murieron dos mujeres y un niño de siete años que se dirigían a la ciudad santa de Kerbala, informaron responsables de seguridad. *
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