"Pienso que el siglo XXI será marcado por el cambio que tendremos que realizar y también para la mejora de lo que se hizo en el XX", dijo el presidente brasileño en conferencia de prensa.
"Ya no tenemos una guerra fría que caracterizó nuestras vidas en aquellos momentos, por lo que este siglo será el de incluir a los países que quedaron excluidos en aquella época", subrayó.
En una conferencia de prensa durante la extensa reunión de trabajo que ambos líderes mantuvieron en la residencia presidencial de Camp David, en el estado de Maryland, a pocos kilómetros de Washington, Bush confirmó que las negociaciones de la ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y el impulso al etanol fueron los temas centrales de la agenda de hoy.
El presidente George W. Bush se declaró "un gran creyente" de lo que puede hacer la generación de energía con fuentes alternativas. Por su parte, su colega Luiz Inacio Lula da Silva dijo que aunque desconoce la razón, siempre se ha considerado "un obsesionado" de los biocombustibles.
"Usted vino como un amigo y le damos la bienvenida como a un amigo", le dijo Bush a Lula. Ambos, relató el presidente norteamericano, hablaron "de muchos asuntos de interés común, de oportunidades mutuas, y por supuesto de comercio".
Bush reiteró que su país tiene "interés en completar la ronda de Doha de manera exitosa", y dijo creer que "ése es el interés de Brasil también".
"Así al menos me lo dijo el presidente" Lula durante las reuniones, bromeó Bush.
El presidente norteamericano se declaró en favor de un acuerdo comercial global "que trate a Estados Unidos de manera justa" y haga lo mismo con Brasil "y con los otros países del mundo". Un acuerdo comercial positivo es "la mejor manera de ayudar a combatir la pobreza", dijo el presidente estadounidense.
Esta es la segunda vez en menos de un mes que ambos mandatarios se reúnen. Bush pasó este mes por San Pablo, como parte de su gira latinoamericana, y allí lanzó junto a Lula la iniciativa común para impulsar la producción y exportación de etanol.
En la lista de elogios que le prodigó a Lula, Bush dijo que ambos conversaron sobre la ayuda para Africa y Haití y la situación "en otras partes del mundo".
"Eso es lo que se debe esperar cuando Brasil y Estados Unidos se sientan a la mesa", dijo Bush, según el cual el gigante sudamericano "es un país influyente e importante" a nivel internacional.
Ambos hablaron en una rueda de prensa al concluir su reunión de negocios en Camp David, la residencia de descanso de los presidentes estadounidenses ubicada a 100 kilómetros (60 millas) al norte de Washington. Lula es apenas el segundo dirigente latinoamericano invitado oficialmente a ese lugar en 16 años. En 1991 lo fue el presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari. *
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