LA HABANA, ANSA, AFP
En su quinta "reflexión" en menos de seis semanas, Castro, de 80 años, quien entregó el poder temporalmente hace más de nueve meses y desde entonces no aparece en público, se refirió al violento intento por parte de dos desertores del Ejército el jueves que culminó con el arresto de los reclutas, de entre 19 y 21 años, que resultaron heridos.
Castro vinculó el episodio que "hacía muchos meses no ocurría" a la "puesta en libertad de un monstruo del terror", en alusión a Luis Posada Carriles, el ex agente de la CIA acusado por Cuba y Venezuela de terrorismo libre bajo fianza en Estados Unidos, que el viernes debe ser juzgado por "fraude migratorio".
"Bastó la insólita liberación del conocido terrorista, y de nuevo la muerte visitó nuestros hogares", señaló el gobernante quien denunció que "la impunidad y los beneficios materiales con que se premia desde hace casi medio siglo toda acción violenta contra Cuba, estimulan tales hechos".
Castro precisó detalles antes no revelados oficialmente como que los dos reclutas no han sido juzgados porque están heridos y se refirió a la expectativa que existe, incluso en el exterior, sobre la sanción que recibirán.
"Ahora muchas personas en el exterior esperan la reacción de los Tribunales y el Consejo de Estado ante un pueblo profundamente indignado con los acontecimientos. Hace falta una gran dosis de serenidad y sangre fría para enfrentar tales problemas", dijo.
El Consejo de Estado, que preside Fidel y ahora temporalmente Raúl Castro, aprueba o conmuta los casos que los tribunales fallan como pena de muerte, y que según el Código, no aplica en los menores de 20 años.
Los dos reclutas, de 19 y 21 años, dieron muerte al centinela de la unidad militar de la que desertaron, robaron dos fusiles automáticos, secuestraron un autobús con rehenes, entraron por la fuerza a la terminal 1 del aeropuerto de La Habana y llegaron a la aeronave.
En el avión, según Castro, mataron "de cuatro disparos" a uno de los rehenes, el teniente coronel Víctor Acuña, quien trató de evitar el secuestro y fue sepultado el viernes con honores militares, condecorado post mortem a petición de Raúl, ministro de Defensa.
Uno de los jóvenes soldados, aseveró el presidente cubano, fue alcanzado "por los disparos que hizo el otro dentro del avión, mientras luchaban contra el heroico oficial".
Una opositora comisión de derechos humanos expresó preocupación porque al menos uno de los dos reclutas, el de 21 años, está expuesto a la pena capital, igual que otro de tres que se insubordinaron en diciembre en la oriental Santiago de Cuba, donde dieron muerte a dos oficiales.
"Es inquietante", dijo Elizardo Sánchez, de la ilegal Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), que hizo un llamado a que se mantenga una moratoria de la pena de muerte, vigente de hecho desde 2003.
Las autoridades no aplican la pena de muerte desde el fusilamiento el 11 de abril de 2003 de tres hombres que habían secuestrado, con armas de fuego y cuchillos, una lancha con 50 pasajeros, para enrumbarla a Miami.
Cuba sostiene que la llamada Ley de Ajuste Cubano, que da residencia a los cubanos que emigren por cualquier vía y toquen suelo estadounidense, promueve las "acciones vandálicas y criminales". *
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