BUENOS AIRES, PL
El presidente argentino, Néstor Kirchner, aseguró ayer que nada se ocultará en el escándalo por corrupción de funcionarios gubernamentales que aceptaron sobornos de la constructora sueca SKANSKA.
"Nadie verá un tinte de encubrimiento. Tengo que dar, como corresponde, la confiabilidad a los argentinos tomando decisiones, no por discursos", declaró Kirchner a radio FM Metro.
Calificó de equivocados quienes "crean que nosotros podemos tener algunas conductas que llevan al pasado también".
El gobernante argumentó su determinación de cesar a dos funcionarios involucrados en el caso y de intervenir el Ente Nacional de Regulación del Gas (ENARGAS).
Se presume que directivos de SKANSKA, quienes fueron depuestos por la firma privada, habrían pagado coimas para obtener licitaciones de obras y hay sospechas de que estén inmiscuidos empresarios de ENARGAS.
Kirchner puntualizó que no le va a temblar la mano si tiene que adoptar más medidas cuando avance la investigación del caso de corrupción.
"La lucha es durísima, no tengo ningún compromiso más que con la gente, aunque algunos pícaros quieran aprovechar esto: no se me van a doblar las piernas, ni las rodillas ni el corazón" para aplicar las medidas necesarias", indicó.
Para el mandatario, independientemente de que funcionarios estén involucrados, sigue pensando que es un gran acto de corrupción entre privados. *
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