BRASILIA - AFP - PL
Esos planteamientos figuran en una carta dirigida a la sociedad brasileña, que pretende ser un "programa mínimo para grupos de izquierda y movimientos sociales", pese a las "diferencias" que éstos tienen en sus pareceres, dijo Gilmar Mauro, uno de los coordinadores del MST.
Una de las integrantes de la coordinación nacional, María de Fátima Ribeiro, caracterizó ese proyecto de "sueño que colectivamente el MST se propone alcanzar".
Entre las propuestas del MST está que sean expropiadas y entregadas a la reforma agraria las tierras improductivas y aquellas donde se detecte el ilegal uso del trabajo esclavo o plantaciones prohibidas como la maconha (marihuana).
Los Sin Tierra admiten que las luchas populares viven una situación "compleja" en Brasil desde que el presidente Luiz Inacio Lula da Silva, un ex sindicalista y su histórico aliado, llegó el poder en 2003 y aplicó políticas aplaudidas por los mercados.
El documento evita criticar a Lula y apunta sus baterías contra el latifundio y las multinacionales de la agroindustria, aunque muchos planteamientos están claramente enfrentados con grandes proyectos del gobierno en el campo.
Eso ocurre en particular con el compromiso de "luchar para que la producción de biocombustibles esté bajo control de los campesinos y trabajadores rurales".
Lula calificó este año de "héroes" a los grandes plantadores de caña de azúcar que fabrican etanol, la alternativa a la gasolina considerado por el jefe de Estado una solución a los problemas energéticos y climáticos del planeta.
La carta insta a "luchar por la expropiación de todos los latifundios y en primer lugar de las propiedades de capital extranjero y de los bancos".
También llama a rechazar los cultivos transgénicos y a "combatir las empresas multinacionales que quieren controlar los granos, la producción y el comercio agrícola brasileño", entre las que cita a Monsanto, Gynsenta, Cargill, Bunge, Nestlé, Bayer y Aracruz.
Lula legalizó la soja transgénica, y hay otros granos en proceso de legalización.
El MST apoya la "construcción de todos los mecanismos posibles de integración popular latinoamericana, a través del ALBA", integrada por Venezuela, Cuba, Nicaragua y Bolivia. *
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