PARIS - AFP
El partido Unión por un Movimiento Popular (UMP, en el poder) contará con 314 diputados en la nueva Asamblea Nacional, frente a los 359 que tuvo en la Cámara saliente y sobre un total de 577, según las cifras definitivas proporcionadas por el Ministerio del Interior. Por su lado, el Partido Socialista tendrá 185, frente a los 149 actuales.
El resultado es un éxito para la UMP pero la formación no consiguió finalmente la abrumadora mayoría absoluta que preveían los sondeos, ya que los franceses decidieron no otorgar todos los poderes al partido de Sarkozy.
"Ha sido una elección clara y coherente que permitirá al presidente de la República llevar a la práctica su proyecto" de reformas, se congratuló el primer ministro, François Fillon, comprometiéndose a respetar y a establecer un "diálogo franco" con la oposición de izquierda.
Para la derecha, el golpe más duro de esta noche fue la derrota del número dos del gobierno y titular de Ecología, Alain Juppé, en Burdeos (suroeste), quien presentó su dimisión.
La configuración de la nueva Cámara de Diputados consolidará el bipartidismo en Francia y reducirá el peso de formaciones minoritarias.
Así, los comunistas tendrían 15 escaños, los Verdes, cuatro, el centrista Movimiento Demócrata de François Bayrou, tres, y el Frente Nacional (extrema derecha), ninguno.
Con suerte y gracias a alianzas, estos partidos podrán llegar a reunir 20 escaños, cifra mínima para formar un grupo parlamentario, lo cual concede derecho a voz y voto en la Asamblea.
El "Nuevo Centro", ex compañeros de Bayrou aliados a Sarkozy, llegarán sin problema a 22 diputados.
Completan la Asamblea una serie de diputados que se adscriben así: 15 diversos de izquierda, nueve diversos de derecha, siete radicales de izquierda, uno de extrema derecha, un regionalista y un diverso.
Los socialistas, desgarrados por la derrota de su candidata, Ségolène Royal, en las presidenciales, consiguieron finalmente movilizar a su electorado y convencerlo de la necesidad de construir una oposición fuerte.
"Con estas elecciones, nuestros conciudadanos han querido instalar una fuerza frente al poder actual, para permitir el equilibrio y el contrapeso indispensables en una democracia", se felicitó el primer secretario socialista, François Hollande.
En el ámbito puramente político y como ocurrió en la primera vuelta, la abstención en la segunda vuelta fue de cerca del 40%, un signo de la escasa motivación de los franceses, que votaron ayer por cuarta vez en menos de dos meses.
Con estos comicios, se cierra un ciclo electoral en Francia que comenzó en abril, con unos comicios presidenciales que abrieron una nueva era política tras 12 años en el poder de Jacques Chirac. *
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