PARIS, AFP, ANSA
La anunciada victoria de la UMP, el gran partido conservador francés, que obtuvo 318 escaños sobre un total de 577, es innegable, pero sin embargo deja un gusto amargo entre sus protagonistas. Seis semanas después de ser elegido presidente, Sarkozy soñaba con conseguir una mayoría abrumadora en la Cámara de Diputados, pero su victoria no está a la altura de estas expectativas, sobre todo porque su formación contará con 41 diputados menos que en la Asamblea saliente. El jefe de Estado, que aprendió el domingo que el poder es un privilegio frágil, deberá hacer frente a varios imprevistos, comenzando por los 190 escaños socialistas, que podrían transformarse en más de 200 gracias a alianzas, y la salida del gobierno de uno de sus ministros más queridos, Alain Juppé, titular de Ecología, derrotado en su circunscripción de Burdeos (suroeste) y obligado a renunciar al cargo. Como estipula la ley, el primer ministro, François Fillon, presentó ayer a Sarkozy la dimisión de todo su gobierno y recibió el encargo de formar uno nuevo.
"Tras estas elecciones, la libertad de acción del gobierno se verá complicada por una izquierda repuesta, unos sindicatos fortalecidos y unos diputados de derecha inquietos por las elecciones municipales de 2008", resumió el politólogo Arnaud Leparmentier.
"El sí pero... de los franceses", "La derecha recibe un izquierdazo", "Una advertencia para Sarkozy", titulaba la prensa el lunes.
"Lo que ocurrió el domingo no es un fracaso, ya que Nicolas Sarkozy tendrá una mayoría clara, pero es una advertencia. La izquierda no ha perdido su capacidad de reaaccionar y movilizar", según los analistas de Le Figaro. Una abstención récord, que superó el 40% y un deseo de reequilibrar los poderes acompañados por la polémica sobre un posible aumento del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) son algunas de las causas subrayadas para esta mitigada victoria de la UMP, según sus líderes.
Para bien o para mal, con las legislativas del domingo se cierra un intenso ciclo electoral en Francia y comienza el tiempo de la acción y la realización de las promesas electorales. En la práctica, todos los ministros serán mantenidos en el gobierno salvo Juppé, para el que habrá que encontrar un sustituto. Además, serán nombrados varios secretarios de Estado nuevos, probablemente de diferentes familias políticas para seguir demostrando que el gobierno desea ser abierto y plural. Una vez se confirme el gobierno, Sarkozy hará realidad su ambicioso programa de reformas y los diputados comenzarán a discutir un paquete de normas fiscales de corte liberal que incluirá reducciones de impuestos considerables para quienes compren una casa, hereden o decidan que hay que trabajar más horas que las obligatorias. *
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