WASHINGTON, AFP
Bajo un sol abrasador y temperaturas de más de 35 grados centígrados, los manifestantes caminaron portando pancartas con mensajes como "Somos América. Reforma Migratoria Amplia ahora", mientras que los niños vestían camisetas con leyendas que decían: "Todos somos niños de Dios".
Uno tras otro, varios inmigrantes indocumentados pasaron por los micrófonos instalados delante de la Casa Blanca para contar sus historias y las consecuencias familiares de las redadas.
"(Mi hijo) se fue con su madre deportada", dijo con la voz entrecortada Tony Welsky, un polaco que hace 18 años vive en Estados Unidos. Su esposa residió durante 15 años en el país, contó.
Elora, de 35 años y madre de un niño de siete, portando un cartel con una foto de su marido se dijo "desesperada" porque su hijo no pudo celebrar el día del padre el pasado domingo, luego de que a su esposo lo deportaran.
El pastor Curt Fuller y su esposa Louise son estadounidenses. Viven en San Diego, California (suroeste), y viajaron a Washington para apoyar los pedidos por una reforma migratoria que regularice a 12 millones de inmigrantes indocumentados que se estima residen en el país.
La inmigración "ayuda al país, hace más fuerte a este país", expresaron en diálogo con la AFP.
Rubén Contreras, de 12 años, llegó desde El Salvador hace tres años. Asegura que vino a buscar "el sueño americano". Cuando se le pregunta qué es el "sueño americano", afirma: "Tener un buen futuro, una buena vida y un buen trabajo".
La jornada comenzó más temprano con una misa en una iglesia metodista africana, a la que asistió el senador demócrata Edward Kennedy, uno de los principales promotores del proyecto de reforma migratoria en el Senado.
Este "es un tema que involucra a todas las religiones, es sobre fe y sobre quiénes somos", dijo Kennedy a unas 1.500 personas que lo ovacionaron de pie en el templo.
Muchos de los presentes sostenían carteles que recordaban las redadas.
"Eso no es Estados Unidos", enfatizó Kennedy, quien cerró su discurso gritando en español la consigna de quienes buscan una reforma, el "Sí se puede" que popularizara el activista campesino de origen mexicano César Chávez, que luchó toda su vida en favor de los derechos del campesinado en Estados Unidos.
Andrés Duarte, de 40 años, y su esposa Mónica de 38, residen en Estados Unidos desde hace 15 años. No tienen papeles. La mujer espera próximamente un citatorio para un juicio de deportación, luego de que admitiera que ingresó al país utilizando documentos falsos, así como dos de sus cuatro hijos.
En la puerta de la iglesia, Andrés cuenta a la AFP que ingresó a Estados Unidos caminando por el desierto a la altura de Tecate, en la frontera entre el estado estadounidense de California (sureste) y el mexicano de Baja California.
Pero "a ellos los pasé por la línea (frontera), con pasaportes de otra persona. Es un paso más seguro, para que los niños crucen con bien", explicó. Dos de los hijos de la pareja son estadounidenses.
Los esposos, ambos empleados, aseguran que si la mujer es deportada venderían su casa en Estados Unidos, sus autos y volverían a México con tal de mantener a la familia unida. *
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