MARJAYUN, AFP
Un coronel, oficial de enlace del batallón español de la FINUL, estimó que el ataque, que se produjo mientras los militares circulaban a bordo de un vehículo blindado en el valle de Marjayun-Jiam, estuvo "muy bien preparado".
"Los cuerpos de dos de las víctimas fueron proyectados a varios metros debido a la fuerza de la explosión, que provocó un incendio", explicó este responsable a la AFP bajo el anonimato.
El ministro español de Defensa, José Antonio Alonso, declaró en Madrid que su país mantendrá su contingente en el país pese al atentado.
Alonso precisó que tres de los muertos eran colombianos que servían en el ejército español: se trata de Jefferson Vargas Moya, de 21 años, Jackson Castaño Abadía, de 20 años y Juan Erickson Posada, de 20 años. Los dos españoles eran Jonathan Galea García, de 18 años, y Juan Vidoria Díaz, de 20 años.
Se trata del primer atentado contra esta fuerza de la ONU desde que fue reforzada en virtud de la resolución 1701 del Consejo de Seguridad que puso fin al conflicto entre Israel y el movimiento chiita Hezbolá en el sur de Líbano en el verano (boreal) de 2006.
El ataque se produjo además en un momento en que Líbano vive otro período de violencia, con los enfrentamientos que oponen desde el 20 de mayo al ejército libanés con el grupo extremista sunita Fatah al Islam en el norte del país, y la comisión de atentados en Beirut y sus alrededores.
Uno de ellos, perpetrado el 13 de junio, costó la vida al diputado de la mayoría parlamentaria antisiria Walid Eido y a su hijo.
La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, y su homólogo francés, Bernard Kouchner, condenaron en París el atentado contra los 'cascos azules'.
Israel lamentó por su parte el suceso y propuso su ayuda a la Finul, mientras que el primer ministro italiano, Romano Prodi, telefoneó al jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, para expresarle su solidaridad.
El ataque se produjo a 10 km de la frontera libanesa con Israel. El coche bomba, un modelo Renault, estaba estacionado en el borde de una carretera asfaltada que atraviesa un valle entre las ciudades de Marjayun y Jiam, utilizada con frecuencia por las patrullas de la Finul. El Hezbolá condenó de inmediato el atentado.
"El Hezbolá denuncia firmemente la agresión de la que fue víctima la Finul en el sur de Líbano y considera que se trata de un acto sospechoso que supone una afrenta para el sur de Líbano y sus habitantes", declaró en un comunicado.
El jefe de Estado, Emile Lahud, condenó igualmente el suceso que, estimó, forma parte de una "campaña de desestabilización contra Líbano".
Los militares españoles circulaban a bordo de un vehículo blindado que quedó muy dañado por la explosión del coche bomba, activado a distancia, según fuentes de seguridad libanesas.
Fuentes judiciales libanesas habían declarado el 8 de junio que Fatah al Islam planeaba atentar contra la misión de la ONU.
Un portavoz del grupo, Abu Salim Taha, acusó a principios de mes a las fuerzas navales de la fuerza onusiana de apoyar al ejército y amenazó con atacar a los 'cascos azules'.
Un total de 35 miembros del grupo extremista sunita, atrincherado en el campo de refugiados palestinos de Nahr al Bared (norte), fueron inculpados por la justicia militar libanesa por "actos terroristas". La mayoría de los combatientes del grupúsculo islamista, integrado por libaneses, sirios, saudíes y palestinos, fueron detenidos desde el inicio de los combates el 20 de mayo.
El ejército libanés y la Finul se encuentran asimismo en alerta desde los disparos, el 17 de junio, de cohetes contra el norte de Israel desde el sur del país, que no dejaron víctimas y que según el Estado hebreo, fueron obra de un grupúsculo palestino, sin precisar su nombre. *
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