WASHINGTON - AFP
El discurso del influyente senador republicano y experto en política exterior, Richard Lugar, resonó en Washington, en un nuevo golpe a la ya debilitada Casa Blanca en medio de la creciente ansiedad por la guerra dentro del propio partido de Bush.
Lugar dijo que Estados Unidos tiene intereses vitales en Irak, que incluyen reducir la influencia iraní, prevenir que los terroristas usen el país como base y mantener el prestigio estadounidense.
Pero el senador por Indiana advirtió: "en mi opinión, la estrategia de incremento de tropas no es un medio efectivo para proteger estos intereses".
"Sus posibilidades de éxito dependen mucho de acciones de otros que no comparten nuestra agenda. Depende de que el poder militar alcance metas que no puede alcanzar", agregó.
Lugar, el republicano de mayor rango en la comisión de relaciones exteriores del Senado, es respetado en Washington y el exterior por su experiencia en materia de política exterior, y se ha enfocado especialmente en asuntos de la OTAN y no proliferación nuclear.
El portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow, minimizó ayer los comentarios de Lugar asegurando que "no es nada nuevo", y añadiendo que el gobierno ya sabía que el senador tenía "reservas" sobre la estrategia de enviar a cerca de 30.000 soldados suplementarios a Irak.
Pero las declaraciones de Lugar son una muestra indiscutible de que el apoyo republicano, utilizado por Bush como baluarte contra los intentos demócratas en el Congreso por terminar con la guerra, se está debilitando.
Los líderes demócratas en el Senado, que no cuentan con los 60 votos necesarios para imponerse a la voluntad de Bush, han argumentado por mucho tiempo que el Congreso sólo tendrá un impacto decisivo cuando los republicanos dejen de apoyar al mandatario en el tema de la guerra.
El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, retomó este martes las declaraciones de Lugar en su intento por alentar a su partido a tomar una nueva acción legislativa contra la guerra.
"Cuando finalmente acabemos con esta guerra, y se escriban los libros de historia, creo que las palabras que dijo ayer el senador Lugar pueden ser recordadas como un punto de quiebre", dijo.
"Pero eso dependerá de que más republicanos den el valiente primer paso que el senador Lugar dio anoche", agregó.
Todas las miradas están puestas ahora en otro veterano republicano, el senador John Warner, respetado en temas militares como lo es Lugar en temas de política exterior, quien tendría el poder para fracturar el apoyo que tiene Bush en el Senado en relación a la guerra.
Warner ha expresado reservas sobre la nueva estrategia en Irak, con leyes que requieren que Bush informe al Congreso sobre los avances en el país, pero no se ha manifestado públicamente contra la Casa Blanca.
Los demócratas planean desafiar nuevamente a Bush en julio, para mantener la presión sobre él antes del crucial balance de gestión que el comandante en Irak, general David Petraeus, y el embajador estadounidense en Bagdad, Ryan Crocker, deben presentar en setiembre ante el Congreso.
Mientras tanto, en Irak ya han muerto al menos 3.550 estadounidenses y decenas de miles de iraquíes desde que el presidente George W. Bush decidió en marzo de 2003 invadir el país del Golfo.
Snow advirtió el martes, además, que el próximo verano boreal será muy difícil.
"No nos equivoquemos, es probable que sea un verano muy difícil, los terroristas intentarán por todos sus medios realizar actos terroristas espectaculares", dijo. *
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