LONDRES - AFP - ANSA
Hoy, el político laborista, de 54 años, dejará atrás el 10 de Downing Street para subirse al coche que le llevará a Westminster, sede del Parlamento, donde comparecerá por última vez como primer ministro.
Exactamente al mediodía local, Blair se levantará de la banqueta verde, distintiva de la Cámara de los Comunes, y en medio de los aplausos de los legisladores discutirá como cada semana con el líder de la oposición, el conservador David Cameron, en el clásico turno de preguntas al primer ministro.
Pasada media hora, abandonará la Cámara para trasladarse al Palacio de Buckingham, donde le presentará formalmente su dimisión a la reina Isabel II, a mitad de su tercer mandato, nueve meses después de haber anunciado que lo haría este verano (boreal). (Hace siete semanas fijó la fecha definitiva).
Mientras cumple a rajatabla con el protocolo, Gordon Brown, hasta ahora ministro de Finanzas, aguardará en su oficina la llamada de los funcionarios reales, que le convocarán para ser nombrado primer ministro británico (el décimo primero durante el reinado de Isabel II), un cargo por el que ha esperado pacientemente a lo largo de una década.
Elegido oficialmente líder del Partido Laborista el pasado domingo, Brown, de 56 años, le pedirá permiso a la soberana, de 81 años, para convertirse en su jefe de gobierno y servir al país.
Superadas todas las formalidades, el nuevo primer ministro pasará a ocupar finalmente el centro de la escena política británica. Sus primeras medidas serán la remodelación del gobierno y el anuncio de las nuevas directrices.
El jueves el 10 de Downing Street conocerá caras nuevas. Habrá un nuevo portavoz oficial y tendrá lugar el estreno de un grupo de funcionarios y consejeros, la mayoría de ellos llegada de la cercana sede del Ministerio de Finanzas.
Mientras llega a esa céntrica residencia su nuevo morador, "amigo de veinte años" de Blair, éste recibió allí ayer su última visita oficial, el gobernador del estado de California, Arnold Schwarzenegger.
El ex actor de Hollywood vino a hablar sobre el cambio climático, pero también sobre el futuro del 'premier'. Se mostró "muy contento" de que pueda ser enviado a Oriente Medio porque lo considera "un gran diplomático". Por su parte, Blair sigue sin pronunciarse sobre su futuro.
El Cuarteto (Unión Europea, Rusia, Naciones Unidas y Estados Unidos) se reunió ayer en Jerusalén, pero no hizo ninguna declaración al respecto de los rumores de que designará a Blair como enviado a Oriente Medio.
En su última rueda de prensa en Downing Street el primer ministro avivó no obstante las especulaciones al decir que una vez retirado se podrá centrar en un "asunto específico". Y además comentó: "Haré todo lo que pueda para ayudar a una solución duradera" del conflicto palestino-israelí. En tanto, la política interna británica ofreció este día una buena noticia para los laboristas, a los cuales los sondeos dan perdedores de cara a las próximas legislativas, previstas para 2009, en forma de pase de un diputado hasta ahora conservador a sus filas.
Quentin Davies se justificó acusando al líder de los conservadores, David Cameron, de ser superficial.
La buena nueva podrán celebrarla los laboristas a los acordes de la guitarra que le regalaron los diputados a Tony Blair, un guiño a sus años de estudiante, cuando era miembro del grupo "Ugly Rumours".
Ahora Tony Blair podrá tocar sin estrecheces en su nueva mansión londinense, que costó cinco millones de euros (6,7 millones de dólares). *
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