FRANKLIN GONZALEZ (*)
"Nosotros, pues, a nombre y con la voluntad y la autoridad que tenemos del virtuoso pueblo de Venezuela, declaramos solemnemente al mundo que sus Provincias unidas son, y de hecho y deben ser desde hoy, de derecho, Estados libres, soberanos e independientes y que están absueltos de toda sumisión y dependencia de la Corona de España o de los que se dicen o dijeren sus apoderados o representantes".
Con estas palabras un grupo de patriotas, el 5 de julio de 1811, hace exactamente 196 años, firman el Acta de la Independencia y se forma la Primera República, luego de más de trescientos años de dominación por la Corona Española. A partir de ese entonces se decreta la igualdad entre los individuos y se eliminaron las normas y mandatos sostenidos sobre el honor como fuente inequívoca de diferenciación entre los ciudadanos.
Estos ideales siguen presente en la Venezuela actual, ya con otras prioridades y con otros retos por resolver.
El proceso bolivariano busca permanentemente la inclusión de todos los sectores sociales que conforman la República Bolivariana de Venezuela, este complejo proceso no está ajeno a la confrontación y permanentes luchas tanto internas como externas, las cuales se están librando con el apoyo del pueblo venezolano.
Hoy, el Gobierno liderado por Hugo Chávez Frías, pone en ejecución el desarrollo de un proyecto de país, que con hechos y realizaciones concretas, está evidenciando que otro mundo no sólo es posible, es definitivamente realizable.
Desde el lado de nuestro país, estamos construyendo un modelo inédito y sin paralelismos en la región, el cual persigue hacer realidad los máximos ideales de igualdad, justicia y fraternidad.
Nuestro gobierno como máximo representantes de las voluntades de las mayorías, trabaja sin descanso para permitir que el pueblo no sólo exprese sus necesidades, sino también para que las mismas sea la agenda prioritaria de su accionar.
En el terreno internacional, levantamos, con mucho ahínco, la solidaridad entre los pueblos del mundo; buscamos amigos por doquier, no queremos tener enemigos en ningún lugar del mundo.
Nuestro enemigo es la pobreza y hacia allá concentramos nuestros recursos y nuestros esfuerzos.
Abogamos por un mundo multipolar, donde las grandes decisiones que haya que tomarse en la arena internacional se hagan sobre la base del respeto a la independencia, la soberanía y la dignidad de los pueblos. Para ello es fundamental el predominio de unas relaciones internacionales más diversificada y democrática, cuya primera manifestación sea que los organismos internacionales se conformen con mucho más pluralidad y diversidad.
Defendemos la soberanía e independencia de Venezuela, luchamos denodadamente por los intereses de las mayorías nacionales, pero igualmente como lo hicieron nuestros próceres practicamos el internacionalismo, que ya se manifiesta en acuerdos bien concretos y específicos con muchos pueblos y gobiernos del mundo, en particular con los de América Latina y el Caribe.
Somos miembro del Mercado Común del Sur (Mercosur); impulsamos la conformación de la Comunidad Sudamericana de Naciones, hoy convertida en la Unión de las Naciones del Sur (Unasur) y del Acuerdo de Cooperación Energético con el Caribe (Petrocaribe).
Desde el 24 de julio de 2005, día de celebración del natalicio de Simón Bolívar, se puso en funcionamiento la nueva televisión del Sur (Telesur), con la participación hasta ahora de muchos países y canales privados de otros de América Latina, con la premisa de impulsar la integración latinoamericana y rescatar la identidad regional, que permita a todos los habitantes de esta vasta región, difundir sus propios valores, divulgar su propia imagen y debatir sus propias ideas.
Hemos venido proponiendo la conformación de Petrosur. Incluso de Petroamérica, además de otras propuestas como la creación de un Banco del Sur hoy coronando con éxito en los más grandes e importantes países de sudamérica del Fondo Humanitario Internacional y otras iniciativas que sólo llevan como propósito la cooperación de nuestros pueblos.
Creemos en la integración complementaria y solidaria, nuestra principal ventaja comparativa la fuerza energética que poseemos la hemos puesto a disposición de todos los gobiernos y pueblos que en nuestro continente quieran avanzar en esta integración que lleva el seño tanto de Francisco de Miranda como de Simón Bolívar.
Pensamos que hoy la integración bajo un esquema basado en las teorías de libre cambio y con fundamento en la competitividad, está definitivamente condenada al fracaso en América Latina.
La necesidad de la complementariedad por encima de la competitividad, al estilo de lo que se expresa en el Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), con la concreción de los acuerdos entre Venezuela, Cuba, Bolivia y Nicaragua, que ponen énfasis en temas que son sensibles a la mayoría de los habitantes de este subcontinente como los referidos al campo político, educativo, la salud, la calidad de vida, no sólo indica un camino distinto al ya transitado hasta ahora, sino además, constituye una experiencia mas consustanciada con nuestras realidades.
Más que una integración para beneficiar solo al capital, nos casamos con una integración para beneficiar al ser humano, hace falta, definitivamente, una integración de pueblos.
En Venezuela tenemos un compromiso histórico, heredado de nuestros próceres: es un compromiso hacia todos los pueblos del mundo, en particular hacia aquellos que sufren y padecen las calamidades de las injusticias y los sin sabores.
Hoy, faltando pocos días para un nuevo aniversario de nuestro día patrio, de nuestro día nacional 5 de julio de 1811 queremos una vez más ratificar ese compromiso, compromiso con nuestro pueblo y compromiso con los otros pueblos del mundo, así somos los venezolanos.
Cualquier intento por revertir este proceso y sus grandes logros, en los nacional e internacional, tendrá como muro de contención a todo un pueblo el venezolano dispuesto a defender sus sueños hechos hoy realidad, pero además, tendrá también que contener la expansión y comprensión que va mucho más allá de nuestras fronteras, porque diversos países, gobiernos y pueblos hacen de los ideales de los libertadores de América el punto de inicio de la integración de América Latina y el Caribe. *
* Embajador de la República Bolivariana de Venezuela en Uruguay
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