El Partido Republicano del Pueblo (CHP), creado hace 80 años por el fundador de la Turquía laica Mustafá Kemal Ataturk y ahora convertido en principal fuerza opositora, se dice socialdemócrata pero privilegia un discurso nacionalista.
La fracasada elección presidencial de mayo en el Parlamento, dominado por el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, islamista moderado), dividió a Turquía en dos campos y millones de personas salieron a las calles para denunciar "la deriva islamista" del gobierno conservador de Recep Tayyip Erdogan.
El CHP, miembro de la Internacional Socialista, reivindica esa corriente kemalista (fiel a Mustafá Kemal Ataturk): se presenta como un "contrapeso" al AKP en una sociedad tradicionalmente conservadora y considera que la religión sea una cuestión estrictamente privada.
El ejército, la élite de la administración y la universidad también defienden mayoritariamente esta postura, pero muchos intelectuales acusan al CHP de otra deriva, en este caso nacionalista.
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