NIKO SCHVARZ
NO POR CASUALIDAD Condoleezza Rice inició su gira por Oriente Medio en compañía de Robert Gates, secretario de Defensa desde que no fue posible seguir manteniendo a Donald Rumsfeld en el cargo. El objetivo es inundar de armas y de millones de dólares la región para mayor gloria del complejo militar-industrial de los fabricantes de armamentos, para mantener la ocupación de Irak y para comprar complicidades en la lucha contra Irán y contra Siria.
El recorrido se inició el martes 31 de julio. El día anterior el gobierno norteamericano suscribió contratos de asistencia militar por decenas de miles de millones de dólares con sus aliados árabes, invitados a ayudar a Estados Unidos en Irak, y con Israel. Israel ocupa siempre la primera prioridad. Esto ya lo había anunciado el primer ministro Ehud Olmert en el Consejo de Ministros del 29 de julio, en los siguientes términos: "Durante mi última reunión con el presidente George W. Bush el 19 de junio acordamos que la ayuda estadounidense ascienda a 30.000 millones de dólares en los próximos diez años, que se traducirán en 3000 millones de dólares anuales a partir de 2008". Es un incremento de 25% sobre el monto actual de la ayuda, ya que en 2007 Israel recibió 2400 millones de dólares. De esa cifra, tres cuartas partes se dedica a la compra de armas a empresas estadounidenses y el resto al aprovisionamiento en el mercado interno. "Esta ayuda significa una mejora considerable y muy importante para Israel", destacó Olmert, agregando que Bush le garantizó que Israel seguirá gozando de un potencial militar mayor al de los países árabes de la región. Dicho potencial ha sido utilizado para mantener a raya a los palestinos, para invadir el Líbano por segunda vez y, alegando el combate contra el movimiento chiíta Hezbolá, para perpetrar masacres en el sur y arrasar Beirut (lo que no se evalúa cuando se contabilizan los muertos en la región), así como para enfrentar a Irán y a Siria.
Después viene la ayuda militar que se ha venido proporcionando a Pakistán, transformado en un punto extremadamente sensible en la lucha contra Al Qaeda por la situación prevaleciente en la frontera entre ese país y Afganistán, ocupado igual que Irak. El gobierno USA ha amenazado con bombardear directamente esa zona fronteriza. El precandidato demócrata Barack Obama, para ganar puntos ante la derecha más recalcitrante, declaró que él asumiría esa opción en caso de ser electo.
La gira de Condoleezza y Gates se inició en reuniones con el presidente egipcio Hosni Mubarak en Charm-el-Cheij y con los gobernantes de Arabia Saudí en Yedda. A Egipto le otorgaron 13 mil millones de dólares en asistencia militar y a Arabia 20 mil millones. La agenda posterior marca reuniones con los cancilleres de los países del Consejo de Cooperación del Golfo (Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Bahrein, Omán) y de Jordania, también destinatarios de importantes suministros de armamentos.
En este caso se trata de que apoyen a EEUU en su ocupación de Irak, por lo menos por dos años más, en beneficio de las grandes compañías que se apropian de la riqueza petrolera y de los grande negociados de la reconstrucción, estilo Halliburton. El país vive circunstancias complejas. La endeble coalición del sedicente gobierno iraquí se hizo pedazos, el miércoles los seis ministros del principal bloque sunnita abandonaron el gobierno de Nuri al Maliki, y pende de un hilo la participación de sus 44 diputados (de un total de 275) en la Asamblea Nacional, mientas aumenta en varias decenas el número de muertos día tras día, sin excepción, incluyendo a las tropas de ocupación, con 3653 víctimas a fin de julio. Ese mes la violencia contra la población civil cobró 1652 vidas. También murieron soldados británicos en Basora, en el sur.
Sin duda el otro gran objetivo de la gira es estrechar el cerco en torno a Irán, amenazado de tiempo atrás tanto por EEUU como por Israel. Condoleezza ha reiterado sus acusaciones a Irán de alimentar el terrorismo en el Líbano, de apoyar a las milicias chiítas en Irak, de ayudar al movimiento palestino islamista de Hamas y de aspirar a fabricar la bomba atómica. "No hay ninguna duda de que Irán constituye el desafío más importante para los intereses de EEUU en la región", declaró, responsabilizando por anticipado al régimen iraní de una desestabilización en la zona. Irán replicó que EEUU procura sembrar miedo y cizaña entre esos países mediante sus entregas de armamentos. Por su parte, el canciller sirio Walid Muallem dijo, en la misma línea, que "el que quiere hacer la paz no comienza con un proyecto de armamentos, peligroso en la región". Su homólogo iraní Mottaki fue categórico. "Los esfuerzos estadounidenses para vender miles de millones de dólares de armas y propagar teorías falsas declaró- son oportunistas e infructuosos. Su objetivo es impedir que los fabricantes de armas de Estados Unidos vayan a la quiebra. Los políticos de la Casa Blanca, muchos de los cuales son accionistas de grandes fabricantes de armas, intentan abusar de su posición para crear un clima psicológico susceptible de ayudarles a sacar enormes beneficios".
Ese es el fondo de la cuestión. Alguien señaló alguna vez los superpoderes de lo que llamó "el complejo militar-industrial", capaz de dictar su voluntad al gobierno, y era nada menos que el general Dwight D. Eisenhower, que conocía el paño. En este caso, el aforismo tiene una particularidad. Resulta que el Pentágono ignora dónde fueron a parar cientos de miles de armas entregadas a las fuerzas de seguridad iraquíes: 110 mil fusiles de asalto tipo AK-47 (Kalashnikov) y 80 mil pistolas, amén de 135 mil equipos de protección y 115 mil casquillos. De lo que no hay duda es que los cobraron a buen precio. *
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