TIJUANA, AFP
El estado mexicano de Baja California (noroeste), vecino del sur de la estadounidense California, eligió ayer un nuevo gobernador, entre el controvertido empresario Jorge Hank y el candidato oficialista de la derecha José Osuna, en un ambiente de crispación.
Las más de 3.600 mesas electorales comenzaron a abrir a las 08:00 para que los 2,1 millones de bajacalifornianos con derecho a voto escogieran 25 diputados locales y cinco presidentes municipales, tras una áspera campaña electoral caracterizada por las descalificaciones mutuas entre los dos únicos candidatos a gobernador con opciones reales.
Pese a que la campaña terminó formalmente el miércoles, la tensión fue en aumento en los días previos a la jornada electoral con las acusaciones cruzadas entre los partidos de Hank, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), y el de Osuna, Acción Nacional (PAN) de estar preparando la compra de votos.
El hallazgo de unas boletas electorales el sábado en Tijuana en manos de un indigente, que dijo haberlas encontrado en un teléfono público, y otras abandonadas en un restaurante ha incrementado los recelos.
El estado de Oaxaca, escenario en 2006 de protestas sociales con tintes de rebelión, celebró ayer elecciones legislativas con bajísimo índice de participación.
La oposición de Oaxaca buscaba arrebatarle la mayoría al Partido Revolucionario Institucional (PRI) del cuestionado gobernador Ulises Ruiz.
Los puestos de votación abrieron a las 08:00 con escasa afluencia y constantes recorridos de policías con armas largas y equipo antimotines, que fueron desplegados en un operativo especial para resguardar el orden, constató un periodista de la AFP. *
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