LA HABANA - AFP - PL
En un artículo de prensa, Castro afirmó que se analizan "estrategias y tácticas, como cambiar la lista de boxeadores o no enviar delegación" al torneo, que se efectuará del 18 de octubre al 3 de noviembre, uno de los tres clasificatorios para los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.
"Imagínense a los tiburones de la mafia demandando carne fresca. Algo debemos advertirles: no estamos ansiosos de suministrarla a domicilio", subrayó el líder cubano, quien acusa a Estados Unidos de robarle a Cuba los talentos deportivos para golpear a la revolución.
Enemigo del deporte profesional, Castro, que convalece de una enfermedad desde hace un año, se ocupó en los últimos de los más de 35 editoriales que ha publicado desde el 29 de marzo, del "robo de talentos" y la deserción de Rigondeaux y Lara en los Juegos Panamericanos de Rio de Janeiro 2007.
"Cuba no sacrificará un ápice de su honor y sus ideas por medallas de oro olímpicas; prevalecerán por encima de todo la moral y el patriotismo de sus atletas", añadió.
Castro abordó el caso de Rigondeaux, bicampeón olímpico de los 54 kgs, y Lara, titular mundial de los 69 kgs, quienes no asistieron el 22 de julio al pesaje previo a su participación en los Panamericanos y fueron hallados el jueves pasado por las autoridades brasileñas en una playa cercana a Rio de Janeiro.
"El atleta que abandona su delegación es como el soldado que abandona a sus compañeros en medio del combate", subrayó el presidente, de casi 81 años, quien acusó de "traición" a los boxeadores tras su desaparición.
Los dos cubanos, quienes fueron contactados por la alemana Arena Box Promotions y se habían ido de parranda con un representante de la firma y un empresario cubano emigrado, se arrepintieron de haber abandonado a la delegación cubana.
Brasil los deportó el domingo y la noche del martes volvieron a Cuba.
"Llegaron a un punto sin retorno como parte de una delegación cubana en ese deporte", dijo el gobernante, quien señaló que a cada uno le será asignado "un trabajo decoroso de acuerdo con sus conocimientos".
Pero en su casa en Alta Habana, Rigondeaux dijo estar confiado en que volverá a subir al ring para defender, para Cuba, los títulos que obtuvo en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 y Atenas 2004, y los mundiales de Belfast 2001 y Mianyang 2005.
"Voy a volver a boxear, es mi tarea principal. Yo tengo responsabilidades aquí en Cuba, soy el atleta que más resultados tiene hasta el momento y voy a tratar de retener mis títulos", declaró Rigondeaux a la AFP, al señalar que está "bastante" arrepentido.
En la calle, los cubanos, apasionados del beisbol y el boxeo, no salen de su asombro. "Tiene que irse ya, buscar cómo salir, porque aquí ya no son nadie. La hicieron muy mal", dijo un aficionado, mecánico de 30 años, quien ha seguido de cerca el escándalo.
El caso de Rigondeaux, a quien aún le quedaban siete años en el boxeo amateur, es un duro golpe para ese deporte, que se quedó sin campeones olímpicos en actividad, después de que otros tres monarcas desertaron en un entrenamiento en Venezuela y fueron contratados por la Arena Box. *
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