SAN PABLO - ANSA
Los descendientes de esclavos africanos que vivían en quilombos en Brasil reclaman tierras equivalentes al territorio de Uruguay que están en poder de grandes empresas y hacendados.
"El Estado que esclavizó no dio condiciones para que los descendientes de estas personas superaran las marcas de la esclavitud", dijo la subsecretaria de Comunidades Tradicionales del gobierno brasileño, Givania María da Silva.
Unos seis millones de africanos fueron llevados a Brasil para ser esclavos, situación que legalmente acabó en 1888, cuando Brasil fue el último país del mundo en abolir la esclavitud.
"Después de la abolición ellos no tuvieron apoyo de ningún tipo", comentó la funcionaria del gobierno del presidente Lula da Silva, quien en 2004 firmó el decreto para reglamentar la discusión sobre las tierras de los descendientes de esclavos que continuaron viviendo en los quilombos.
Los quilombos fueron los lugares donde eran puestos a vivir los esclavos negros y en los cuales se desarrollaron los principales levantamientos de la comunidad negra contra el imperio portugués y luego contra las autoridades republicanas brasileñas.
Las tierras en cuestión, unos 25 millones de hectáreas, están en discusión. La Fundación Palmares órgano gubernamental encargado de analizar el tema ya entregó 1.170 títulos de propiedad a los "quilombolas", los descendientes de los esclavos que formaron familias en los quilombos.
Actualmente, según datos del diario "Estado de São Paulo", existen 3.524 comunidades que se identifican como descendientes de los quilombos y piden la restitución de tierras.
El Incra organismo encargado de la reforma agraria en Brasil detectó conflictos por esas tierras en varios estados, el norteño Maranhao, el sureño Santa Catarina y Espíritu Santo, en el sudeste del país.
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