ISLAMABAD, AFP
Un minuto después de la medianoche local, se han lanzado, de manera modesta y breve, fuegos artificiales sobre el Palacio de la Presidencia y sobre el Parlamento en la capital, Islamabad, ante un público escaso y bajo una lluvia torrencial, según constató un periodista de AFP.
La policía ya había advertido que las celebraciones serían modestas y había prohibido el lanzamiento de petardos y las grandes concentraciones de gente.
Tanto la policía y como el ejército están en "estado de alerta" y patrullan las calles de la capital, donde se han habilitado diversos puestos de control custodiados por hombres fuertemente armados.
Este dispositivo se aplica desde hace más de un mes, desde el cerco y posterior asalto a la Mezquita Roja de Islamabad, ocurrido el 10 y 11 de julio, que costó la vida a un centenar de integristas islámicos que se habían atrincherado en el templo fuertemente armados después enfrentarse en las calles a la policía durante varios meses.
Después del asalto, los fundamentalistas musulmanes y Al Qaeda juraron venganza por la muerte de los militantes de la Mezquita Roja.
Posteriormente, una ola de atentados suicidas costó la vida a 250 personas. Aunque la amenaza integrista llega incluso al corazón de Islamabad, la mayoría de estos atentados ocurrió en las zonas tribales del noroeste del país, donde se concentran los talibanes pakistaníes y afganos, así como las fuerzas de Al Qaeda. *
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