NIKO SCHVARZ
Tampoco dejó de mencionar al "siempre recordado Alberto Spencer, cónsul de buena voluntad, caballero aquí y allá, goleador en cualquier lugar del mundo".
En el encuentro se reafirmaron los lazos de amistad entre los dos pueblos y los dos gobiernos. Fue una expresión de la nueva realidad que se abre paso en América Latina, con el afianzamiento de partidos de izquierda en el gobierno de la mayoría de los países. Correa valoró la elección de un presidente socialista en Uruguay, calificando a Vázquez como "un fiel representante del socialismo del siglo XXI".
Esos lazos fraternos se expresaron además en los acuerdos suscritos tras las conversaciones con participación de ministros (Gargano y Lepra), de intendentes (Carámbula de Canelones y Silveira de Artigas) de entes como OSE (Nopitsch) y de delegaciones de empresarios, particularmente de la industria farmacéutica, dado que el 52% de las exportaciones de Uruguay a Ecuador pertenece a esta rama. Los acuerdos firmados comprenden: un memorando de entendimiento en materia energética, de cooperación agrícola y ganadera; un convenio de cooperación técnica entre los ministerios de Salud Pública; un documento de cooperación turística; y un convenio de cooperación entre el Consejo Provincial de Pichincha y OSE, a través del cual Ecuador adquiere plantas potabilizadoras de agua.
El primero de los acuerdos compromete a las partes a intercambiar conocimientos científicos y técnicos vinculados al área energética y a la colaboración entre sus empresas públicas, a la vez que incorpora "iniciativas de ahorro energético, el desarrollo de los biocombustibles y las fuentes renovables de energía".
Asimismo se rubricó una declaración conjunta que subraya "la profundización del diálogo político, el impulso a las relaciones comerciales y de cooperación, el compromiso de defensa de los valores democráticos, la superación de la pobreza, la defensa de los DDHH y del medio ambiente, el compromiso de luchar contra la corrupción como responsabilidad de los Estados". También se alude referencia a "los esfuerzos por mejorar las condiciones de la infraestructura en la región e incorporar los biocombustibles en la matriz energética regional", y al interés ecuatoriano de que "los acuerdos comerciales contemplen un amplio acceso de la oferta exportable de los países de menor desarrollo relativo".
Los temas de la integración ocuparon amplio espacio en las informaciones y los comentarios sobre la reunión bilateral. En síntesis, Ecuador no consideró oportuna una integración plena al Mercosur, prefiriendo mantener su status actual de estado asociado, al tiempo que continúa formando parte de la Comunidad Andina de Naciones (CAN). El objetivo debe ser, según Correa, "unificar a largo plazo los procesos integracionistas entre la CAN y el Mercosur, para que el universo de integración sea Sudamérica", dentro de una concepción general que abarque no meramente la vertiente comercial sino también los aspectos políticos, energéticos, de telecomunicaciones e infraestructura, entre otros.
Vázquez señaló que aunque la declaración sea bilateral, posee "una dimensión multilateral y regional nítida, porque Ecuador y Uruguay son parte de una región en proceso de integración".
Aludiendo al título de una conocida obra de Ciro Alegría añadió que el mundo es "más ancho que la región", y por ello las "coincidencias y compromisos apuntan a una mejor inserción de ambos países y de la región en el contexto internacional".
En el encuentro se consideraron varios aspectos concretos de la integración: el Parlamento del Mercosur, que ya comenzó a funcionar en Montevideo; el proyecto de creación del Banco del Sur y de una nueva arquitectura financiera regional; y la configuración de la Unión de Naciones del Sur (Unasur). Tabaré dijo que "de por sí ya se están dando los caminos que con el nombre de Unión de Naciones del Sur (Unasur) u otro, generarán la posibilidad de lograr la patria grande, en una primera instancia de América del Sur y luego Latinoamericana". En la declaración conjunta se aboga por definiciones sustantivas en la creación de la Unasur, habiendo acuerdo en fijar a Quito como sede de la secretaría permanente.
El encuentro tuvo lugar en circunstancias especiales que vive Ecuador. Para el 30 de setiembre está fijada la elección de los 130 miembros de la Asamblea Constituyente, una pieza maestra en la estrategia del presidente Correa, que ha sacado adelante con gran apoyo popular y un rechazo furibundo, lindando con el sabotaje, de todas las fuerzas opositoras, empezando por el partido del multimillonario Álvaro Noboa a quien Correa derrotó limpiamente en el segundo turno electoral por 56,67% de los votos contra 43,33%. Ahora aspira a conseguir la mayoría absoluta en la Constituyente para que se redacte una nueva Constitución de signo democrático y avanzado.
Por otro lado está en debate el destino de la base militar de Manta, ubicada sobre el Pacífico en la provincia nororiental de Manabí y cuyo uso fue autorizado en 1999 a EEUU por 10 años. Correa dijo en su programa radial sabatino del día 11 que se dejaría cortar las manos antes de firmar la renovación del convenio.
La información que da cuenta de esta decisión le adosa esta frase de Simón Bolívar: "Juramos no dar descanso a nuestro brazo ni reposo a nuestras almas hasta que hayamos liberado plenamente al pueblo de las amenazas que sobre nosotros pesan por voluntad del poder español. Para nosotros la patria es la América". *
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