JOSE LUIS MARTINEZ
La reunión, como no podía ser de otra manera, se realizó en la Casa Blanca, el 21 de diciembre de 1970, a instancias de una de las figuras emblemáticas de la música mundial de ese entonces y que luego de su muerte entraría por la puerta grande de la historia. Elvis quería convertirse en agente federal y participar en la lucha contra el consumo de drogas en el ambiente de la música y el espectáculo. Siete años más tarde, paradójicamente, el mítico Elvis, el rey, moría de una sobredosis -hace ya 30 años- en su lujosa mansión de Menphis.
Ocho documentos desclasificados y veinte fotos tomadas en la Casa Blanca están hoy en los archivos nacionales de Estados Unidos. Ese encuentro entre el rock and roll y la política, sería algo que más adelante practicarían otros presidentes estadounidenses.
La historia, según se desprende de estos archivos, comienza cuando Elvis durante un vuelo que realizó en American Airlines rumbo a Washington, decidió escribirle al presidente. Poco tiempo atrás había sido nominado como uno de los diez jóvenes más destacados por sus esfuerzos en la lucha contra las drogas. Tras mantener en el vuelo un diálogo con un senador sobre los problemas que enfrentaba Estados Unidos, tomó unas hojas membretadas de la compañía aérea y le escribió a uno de los hombres más poderosos del mundo en ese entonces.
"Querido señor presidente: primero deseo presentarme, soy Elvis Presley", dicen las primeras líneas.
Después de expresar su admiración a Nixon, y afirmar que "no tiene ninguna otra preocupación o razón salvo la de ayudar al país" de los problemas de "la cultura de la droga y los elementos hippies", Presley realiza sin rodeos una petición especial: "convertirse en agente federal y obtener una credencial oficial".
"Que su gente me llame hoy, esta noche o mañana", dijo la estrella del rock en la carta. En su misiva le informó a Nixon que estaría hospedado en el hotel Washington con el nombre de Jon Burrows.
"Me quedaré allí todo el tiempo que requiera obtener las credenciales de un agente federal".
El 21 de diciembre por la mañana, a las 9.30, Presley, con la carta en la mano, se presentó en la puerta noroeste de la Casa Blanca y pidió una audiencia con el presidente.
Los agentes del Servicio Secreto alertaron al consejero presidencial Egil Krogh, un autoproclamado seguidor de Elvis. "Ha llegado el Rey", le comunicaron por teléfono a Krogh. El asesor de Nixon miró la agenda del día y dijo: "Pero si hoy no esperamos a ningún monarca...".
"No, no. El Rey del Rock. Está aquí en la puerta", le aclararon los agentes del servicio secreto de la Casa Blanca.
Los asesores Chapin, Krogh, y el secretario general de la Casa Blanca, Haldeman, analizaron en pocas horas las ventajas que traería para Nixon reunirse con la estrella de rock. Sus asesores no dejaban escapar ninguna oportunidad que se tradujera en popularidad para el hombre que se sentaba en el sillón presidencial de la Casa Blanca.
"Le consumirá poco tiempo al presidente, y puede ser extremadamente beneficioso para él construir cierta relación con Presley", le escribió Chapin a Haldeman. La audiencia quedó fijada ese mismo día al mediodía.
De inmediato el presidente Nixon fue asesorado sobre el motivo de la visita, quiénes estarían y los temas a tratar, así como sobre las muertes de adolescentes por drogas, el tiempo consumido frente a la televisión y la radio, y el terrible final de Jimi Hendrix y Janis Joplin a causa del consumo de drogas.
También los asesores presidenciales tenían varias propuestas listas para que el jefe de la potencia más importante del mundo le hiciera a Elvis. Por ejemplo, que trabajara con el personal de la Casa Blanca, que grabara un especial de televisión, que alentara a los músicos a hacer un rock llamado "Get high on Life", en donde a través de un juego de palabras se afirmara "Drogate con la vida", que grabara un disco en el centro de rehabilitación en Kentucky y que fuera consultor del gobierno sobre cómo comunicar mensajes antidrogas a la juventud.
Nixon lo recibió a las 12.30 y durante media hora en la Casa Blanca, según los documentos. Cuando llegó a la Oficina Oval, recuerda Krogh, quedó paralizado. "Creo que se sintió sobrecogido de encontrarse allí", dijo. "Tuve que ayudarlo a caminar hasta el escritorio del presidente".
Se tomaron fotos que luego engrosarían los archivos secretos del gobierno por largo tiempo, en donde quedó en evidencia la incómodo que se encontraba el presidente. Elvis le mostró al presidente una foto de su hija y su colección de credenciales federales. Tenía chapas del departamento de policía de California, de Colorado, de Tennesse, entre otras.
Pero nada de eso pareció sorprender a Nixon. El asombro de Nixon fue cuando Elvis criticó duramente a los Beatles, "...Han sido una verdadera fuerza para el espíritu antiestadounidense. Vinieron a este país, hicieron dinero, y luego regresaron a Inglaterra donde promovieron un tema antinorteamericano", dijo Elvis.
Presley acababa de defenestrar a sus mayores admiradores, al mismo cuarteto de Liverpool que cinco años antes lo había reverenciado en Las Vegas.
Elvis continuó apabullando al presidente con sus comentarios. Habló sobre sus estudios en lavado de cerebro que hacían los comunistas y la cultura de la droga. Insistió reiteradamente sobre cuánto respaldaba a Nixon. "Yo estoy de su lado", repetía. Hasta que le dio a su peculiar anfitrión un sorpresivo abrazo.
Presley se marchó de la Casa Blanca no sin antes dejarle al presidente un obsequio: una pistola Colt 45 de la Segunda Guerra con siete balas de plata en el cargador, una de las tantas armas que pertenecían a su colección que guardaba en la mansión de Menphis.
El presidente Nixon le agradeció su visita diez días después a través de una carta breve, que no estaba firmada y que llevaba estampado simplemente un sello: "Richard Nixon". En los documentos desclasificados no queda constancia sobre si Presley se convirtió o no en agente. Pero Nixon no mostró intenciones de darle un carné del FBI a Elvis en ningún momento.
En el libro The Day Elvis met Nixon, del ex asesor presidencial Egil Krogh, revela que la estrella no pudo lograr su aspiración de convertirse en agente del FBI, pero explica que uno de los regalos que le hizo el presidente a Elvis fue una placa honoraria como asistente especial de la oficina de narcóticos.
Sin embargo algunos investigadores estiman que Elvis llegó a ser un informante del FBI. Ese mismo año pidió una entrevista con el legendario maestro del espionaje, Edgar Hoover, a quien consideraba "el mayor norteamericano viviente". Pero los asesores de Hoover desestimaron el encuentro debido al aspecto poco formal de la estrella, según señalan los documentos de la época.
A solicitud de Elvis, la reunión en la Casa Blanca se mantuvo en secreto por más de un año, hasta que el diario The Washington Post rompió el silencio el 27 de enero de 1972.
Hoy la Biblioteca de Richard Nixon le sigue sacando partido a ese encuentro: camisetas, tazas y relojes con la histórica fotografía siguen siendo los artículos más vendidos de la tienda de recuerdos del museo. La foto de "el Presidente y el Rey" se convirtió en un ícono para los fanáticos. *
"Antes de Elvis no había nada", dijo John Lennon.
"Elvis cambió todo. Musicalmente, sexualmente, políticamente", afirmó el cantante de U2, Bono.
"Elvis es la mayor fuerza cultural del siglo XX", dijo el compositor estadounidense Leonard Bernstein, autor de "West Side Story".
"Estimado Sr. Presidente:
Primero, me gustaría presentarme. Soy Elvis Presley y lo admiro y tengo un gran respeto por su trabajo. Hablé con el vicepresidente Agnew en Plam Springs hace tres semanas y le expresé mi preocupación por nuestro país. La cultura de la droga, los elementos hippies, los SDS, Panteras Negras, etcétera no me consideran su enemigo o un enemigo del establishment, como ellos lo llaman. Yo lo llamo América y la amo.
Señor, yo puedo y quiero desempeñar cualquier servicio con el que pueda ayudar al país. No tengo otros intereses o motivos que ayudar al país. Por ello no deseo que me den un título o una posición determinada. Podría y desearía ser más útil si fuera hecho un agente federal sin limitaciones, y ayudaría haciéndolo a mi manera a través de mi comunicación con personas de todas las edades. Antes que nada, soy un artista del entretenimiento, pero todo lo que necesito son las credenciales federales. Estoy en este plano con el senador George Murphy y hemos estado discutiendo los problemas a los que se enfrenta nuestro país. Señor, me estoy quedando en el Hotel Washington, habitaciones 505-506-507.
Tengo a dos hombres que trabajan para mí llamados Jerry Schilling y Sonny West. Estoy registrado bajo el nombre de Jon Burrows. Estaré aquí tanto tiempo como sea necesario para obtener las credenciales de agente federal.
He hecho un estudio profundo en abuso de drogas y en las técnicas comunistas de lavado de cerebro, y estoy justo en el medio de todo el asunto, donde puedo y quiero hacer lo mejor.
Estoy muy complacido de ayudar mientras esto se mantenga en secreto. Puede ordenar a su personal o a quien sea que me llame a cualquier hora hoy, esta noche, o mañana. Este año, he sido nominado como uno de los Diez Jóvenes Más Destacados de América. Eso será en enero 18 en mi ciudad natal de Memphis, Tennesee. Le estoy enviando una corta autobiografía mía para que pueda entender mejor esta aproximación. Me encantaría encontrarme con usted aunque más no sea para saludarlo, si no está muy ocupado.
Respetuosamente Elvis Presley
P.S.: Yo creo que usted, señor, fue también uno de los Más Destacados Hombres de América. Tengo un regalo personal para usted, el que me gustaría entregarle y usted puede aceptarlo, o yo lo guardaré para usted hasta que pueda recibirlo." *
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