BAGDAD, AFP
Vestidos con un atuendo naranja que recuerda al uniforme de los reos de la base estadounidense de Guantánamo, unos 800 menores iraquíes, encarcelados por el ejército de Estados Unidos en una prisión cerca de Bagdad, siguen un programa intensivo de educación.
Despertados puntualmente a las 05H00 de la mañana en el campo Cropper, los presos, de entre 10 y 17 años, son llevados cada día a una escuela estadounidense. Invariablemente, siete días de siete, ocho horas al día.
El objetivo: educar y mejorar el comportamiento de estos niños y adolescentes, iletrados, que fueron tentados por la criminalidad tras vivir la miseria y las atrocidades de la guerra.
Muchos de ellos presenciaron con sus propios ojos la muerte de sus padres, hermanos y hermanas.
Según los militares estadounidenses, la mayoría fue arrestada por haber fabricado o poseer artefactos artesanales. Otros por transporte de armas e incluso, algunos, por ser considerados presuntos combatientes. *
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