El ministro francés de Relaciones Exteriores, Bernard Kouchner, inició ayer una visita sorpresa a Bagdad, la primera de un ministro del país que lideró la oposición en 2003 a la guerra de Irak, pueblo al que pidió paciencia para acabar con la violencia. "Es un problema iraquí y debe ser resuelto por los iraquíes", dijo Kouchner. "Pero no tengan prisa. Hace falta tiempo. Estamos, espero, al principio del final de la crisis", añadió ante los periodistas. Kouchner, acompañado por su homólogo iraquí, Zebari, acudió al monumento en honor de quien fuera representante de la ONU en Irak, Sergio Vieira de Mello, para depositar una ofrenda floral.
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