WASHINGTON, AFP
En contraste con la reservada y tradicional Laura Bush, quien dejará de ser la primera dama estadounidense en enero de 2009, los esposos -grupo que incluye al ex presidente Bill Clinton- de los precandidatos muestran un despliegue de personalidades y estilos.
"En estos días, las esposas de los políticos pueden ser tan beneficiosas como una cita sonriente sobre la alfombra roja o tan efectivas como un agudo estratega, o ambos", estima Gloria Borger, periodista y comentarista estadounidense. El popular Bill Clinton, involucrado activamente en la campaña de su esposa Hillary, puede convertirse en un inédito "primer esposo" en la Casa Blanca.
A más de un año de las elecciones de noviembre de 2008, algunas esposas de los candidatos que lideran las encuestas han generado noticias.
Judith Giuliani, la tercera esposa del precandidato republicano Rudy Giuliani, ha sido descrita en artículos como una detestable arribista que no se lleva bien con los hijos de su marido.
Pero Elizabeth Edwards, esposa del candidato demócrata John Edwards, se ha ganado el cariño y la admiración en su lucha contra un cáncer incurable, tornándose igual o inclusive más popular que su cónyuge. Aunque ha sido elogiada por mostrar cortesía aún en tiempos difíciles, Elizabeth Edwards ha lanzado críticas contra Hillary Clinton, la líder de las encuestas entre los demócratas, al señalar que su marido John es mejor defensor de las mujeres y que ella es "más alegre" que la senadora y ex primera dama.
Y Michelle Obama, esposa del senador Barack Obama -principal rival de Clinton- generó atención mediática la semana pasada cuando dijo: "Si no puedes manejar tu propio hogar, no puedes manejar la Casa Blanca". *
Comentarios (beta!)