Benedicto XVI denunció la desnaturalización que ha sufrido 'el domingo' en la sociedad del ocio occidental, durante una misa dominical en la catedral de Viena, en su último día de peregrinación por Austria. La necesidad de personas que dediquen sus vidas a Dios es apremiante en una sociedad que se vuelca al poder y se olvida de vivir el domingo en toda su plenitud espiritual, y que incluso pone en peligro el futuro de su entorno, expuso el Pontífice en su homilía en la catedral de San Esteban, abarrotada de fieles.
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