LIMA, AFP
El ex presidente Alberto Fujimori pasó su primera noche detenido en Perú tras ser extraditado por Chile para ser enjuiciado por delitos de corrupción y derechos humanos, a la espera de un proceso considerado histórico y que podría acarrear graves complicaciones políticas en el país.
Fujimori, de 69 años, recibió ayer a su hija Keiko, de 33 años, quien tiene seis meses de embarazo y que le llevó alimentos, en su segundo encuentro desde que llegó a Lima tras un fugaz contacto de 10 minutos el sábado. "Mi padre ya está acá y colaborará con la justicia", aseguró la congresista al ingresar a la sede de la Dirección de Operaciones Especiales de la Policía Nacional (Diroes) para dejarle pollo a la brasa (a la parrilla), ya que es uno de los platos "que más extrañaba del Perú".
Por segunda día, además, se entrevistó con su abogado César Nakasaki, con quien discutió aspectos relativos a la estrategia de defensa de los juicios que enfrentará y para los cuales arriesga una condena que fluctúa entre 10 y 30 años.
La primera noche de Fujimori como procesado transcurrió en calma pero estuvo precedida de un "trato abusivo" desde que llegó a Lima procedente de Santiago, según relató a la AFP su ex abogado y legislador fujimorista Rolando Souza.
"Es abusivo que luego de nueve horas de vuelo, sin alimentos, el ex presidente haya sido obligado a dar una primera declaración general que bien pudo haber postergado para el día siguiente", dijo el congresista de Alianza por el Futuro, tercera minoría del Congreso unicameral.
"El asunto (proceso) se viene duro y difícil, pero vamos a dar la batalla", resaltó Souza. El tono del legislador marcó lo que parece ser la estrategia de la defensa, que tiene como telón de fondo un complejo marco político: el apoyo en el Congreso de la bancada fujimorista al oficialista Partido Aprista para poder controlar el parlamento. *
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