LA PAZ, AFP
"En sus palabras (del presidente de Venezuela) existe una expresión de solidaridad con el pueblo boliviano", afirmó el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, mientras que su colega de Defensa, Walker San Miguel, también consideró que había una muestra de "solidaridad continental".
El mandatario venezolano levantó una polvareda política en Bolivia, al señalar desde su programa dominical mediático "Aló, Presidente" que Venezuela "no se quedará con los brazos cruzados", si es que la oligarquía "lograra derrocar a Evo o asesinarlo".
Chávez advirtió que un eventual desenlace negativo en contra de su homólogo boliviano y estrecho aliado político provocará el "Vietnam de las ametralladoras, el Vietnam de la guerra".
El líder venezolano ha señalado en varias oportunidades que su régimen defenderá al boliviano Morales, quien impulsa profundas reformas políticas y económicas, resistidas por partidos liberales y grupos civiles, asentados fundamentalmente en la rica región de Santa Cruz, en el este de Bolivia.
Esos sectores han cuestionado la nacionalización de los hidrocarburos, la reversión de tierras improductivas para distribuirlas entre campesinos pobres y consideran que el presidente siembra, a partir de esa política de gobierno, la división del país.
Bolivia y Venezuela han construido estrechos lazos políticos y comerciales, y La Paz adhirió a la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), en contraposición al Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), impulsada por Estados Unidos.
Venezuela ha ofrecido unos 700 millones de dólares para explorar y explotar petróleo y gas en Bolivia y para la construcción de una planta de industrialización gasífera. Además, ha donado unos 60 millones de dólares para militares, policías y municipios, cuyos cheques son distribuidos por Morales en persona.
El ministro Quintana, estrecho colaborador del presidente aymara, afirmó que en las frases del mandatario venezolano "existe una expresión de solidaridad con el pueblo boliviano, a diferencia de otros gobiernos a quienes sólo les interesa la inestabilidad y la regresión de este proceso político que estamos viviendo en este país".
Mientras el gobierno trata de minimizar el incidente, la oposición civil y política continuó con sus ácidas críticas al presidente venezolano y al gobierno boliviano por no frenar la "intromisión" al país andino-amazónico.
El ex presidente liberal Jorge Quiroga (2001-02), líder de la agrupación Podemos, consideró que Chávez amenaza con intervenir Bolivia, con el objetivo de imponer una agenda política propia, como, por ejemplo, en la Asamblea Constituyente que debe aprobar una nueva Carta Magna.
"Lo que (Chávez) está diciéndonos es: o hagan la Constituyente en Bolivia como a mí me da la gana o les mando las ametralladoras, me imagino con los (fusiles rusos) Kalashnikov que está comprando", señaló el dirigente opositor.
En los últimos años, Venezuela se rearmó con la compra a Rusia de 24 aviones de caza, 53 helicópteros y 100.000 kalashnikov y planea construir en su país una fábrica para los fusiles rusos.
El líder del poderoso Comité civil-empresarial de Santa Cruz, Branko Marinkovic, lamentó que "el presidente Morales no se pronuncie sobre las amenazas de Chávez". *
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