TLACOTEPEC, MEXICO, AFP
En la víspera del Día de Muertos, en los panteones mexicanos, como los del poblado de Tlacotepec (centro), la noche es de fiesta porque las almas de los que ya se fueron están de regreso para ser agasajados por los vivos con flores, incienso, velas, comida y hasta música de mariachi.
"Cuando se mueren nos sentimos tristes, pero hoy es un día feliz porque están de regreso. Toda la noche la pasamos con ellos, les traemos sus flores, les encendemos sus velas, su incienso", comenta a la AFP Josefina Trujillo, de 28 años y quien desde niña acude en este día a un panteón de este poblado del distrito de Puebla.
Fieles a su tradición de coquetear con la muerte, de reírse de ella, de comerse un cráneo de azúcar que lleva impreso su nombre, numerosos mexicanos tienen la firme creencia, herencia prehispánica confundida con el catolicismo, de que en el Día de Muertos son visitados por las almas de sus difuntos. *
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