SANTIAGO, AFP
El canciller Foxley manifestó así la molestia chilena frente a Chávez, que con sus encendidas declaraciones opacó las conclusiones de la Cumbre Iberoamericana, que finalizó el sábado.
"Con España firmamos un acuerdo específico cuando la presidenta Bachelet estuvo en España, de asociación estratégica, de cooperación en planos múltiples (...) Tenemos un acuerdo de libre comercio con ellos, es un grado más alto de alianza que con Venezuela", dijo el jefe de la diplomacia chilena en entrevista con Radio Cooperativa.
"Si los aliados no sirven para cuando se pone en situaciones incómodas a los principales dirigentes políticos del país aliado, entonces para qué sirven los aliados", explicó el canciller.
No obstante, Foxley matizó al agregar que "con Venezuela tenemos buenas relaciones y las vamos a seguir teniendo", junto con descartar que Chile envíe una nota de protesta al gobierno de Caracas. "No corresponde. No hay que exagerar las cosas", afirmó.
Foxley dijo además que Chile no compartía el estilo de Chávez y lamentó el incidente final, cuando se presentó un altercado entre el venezolano y el rey Juan Carlos.
"No compartimos su estilo. Es una pena que, a último minuto, cuando estaba terminando una cumbre muy bien organizada, muy bien dirigida por la presidenta, se entrara en estas descalificaciones", agregó el ministro.
"Se puede discrepar todo lo que se quiere en una cumbre pero sin descalificar a las personas, sobre todo cuando entre ellos está la gran figura de la construcción de la democracia en España, que es el Rey", agregó.
En otra entrevista, la noche del domingo, Foxley expresó la solidaridad "muy profunda" de Chile hacia el monarca y al presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero.
El canciller desafió además a aquellos que propugnan experiencias seudo revolucionarias o atajos a que se comparen los indicadores sociales de Chile con otros de la región, en alusión a las críticas de Chávez al modelo económico chileno.
"Esto se ha hecho en democracia, con plena libertad de prensa un canal de televisión dice lo que quiere y con una oposición fuerte", señaló.
El presidente venezolano enfureció en la sesión final de la Cumbre al rey Juan Carlos, que lo mandó a callar cuando éste interrumpía una intervención de Rodríguez Zapatero, quien exigía respeto para su predecesor, José María Aznar, calificado de fascista por Chávez.
El altercado verbal dio la vuelta al mundo, relegando a un segundo lugar las conclusiones del encuentro Iberoamericano, que tuvo este año como tema central la cohesión social.
Antes de abandonar Chile, la tarde del domingo, Chávez reafirmó sus dichos contra Aznar y conminó al Rey a pronunciarse sobre si sabía o no del golpe de Estado en su contra en abril de 2002, agregando otro elemento al conflicto.
A su llegada a Santiago, el mandatario venezolano ya había encendido los ánimos, al cuestionar el tema central de la Cumbre y volver a pedir en suelo chileno "mar para Bolivia", un tema complejo porque ambos países carecen de relaciones diplomáticas desde 1978. *
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