LA HABANA, AFP
En un artículo publicado en el diario oficial Granma, Castro afirmó que el pasado sábado ocurrió un "Waterloo ideológico" en la Cumbre cuando el rey mandó a callar a Chávez, en medio de una fuerte discusión con el presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero.
"El Waterloo ideológico ocurrió cuando el rey de España le preguntó a Chávez de forma abrupta: "¿Por qué no te callas?". En ese instante todos los corazones de América Latina vibraron", subrayó. Alejado del poder desde hace casi 16 meses por enfermedad, Castro señaló que su amigo Chávez recibe diariamente "traiciones" y "golpes bajos" y estimó que el pasado 10 de noviembre "pasará a la historia de nuestra América como el día de la verdad".
"Parecía irreal. Nunca había tenido lugar un diálogo parecido entre jefes de Estado y de Gobierno, que en casi su totalidad representaban países saqueados durante siglos por el coloniaje y el imperialismo. Ningún hecho podía ser más didáctico", subrayó.
En su artículo, Castro, de 81 años, advirtió que el mandatario venezolano, su principal aliado, podría ser asesinado por orden del "imperio" o la "oligarquía" y le aconsejó "no jugar todos los días a la ruleta rusa" con su salidas en público.
"Es imposible apartarse de la impresión de que el imperio y la oligarquía se esmeran por conducir a Chávez a un callejón sin salida poniéndolo fácilmente al alcance de un disparo", añadió en su editorial "El debate de la Cumbre".
Chávez leyó ayer el texto de Castro en una rueda de prensa en Caracas, en la que reiteró que no se quedará callado ante nadie: "Nadie puede venir a pretender a que no digamos lo que somos, lo que sentimos, que no digamos lo que queramos", dijo.
La discusión con Rodríguez Zapatero en la Cumbre ocurrió debido a que Chávez acusó repetidamente en Santiago al ex mandatario español conservador José María Aznar de "fascista", considerado como tal también por el gobierno cubano.
El domingo, el presidente venezolano continuó la polémica y sugirió, en declaraciones a la prensa en Santiago, que el rey estaba al tanto del fallido golpe de Estado en su contra, en abril de 2002.
El líder cubano, que envió el sábado a través de Chávez un saludo telefónico a la Cumbre de los Pueblos, también en Santiago, ya había aplaudido el domingo en otro artículo su "crítica demoledora" de Europa.
Castro y Juan Carlos de España fueron fundadores de las Cumbres Iberoamericanas, la primera inaugurada en 1990 en Guadalajara, México, y la de 1999 celebrada en La Habana.
Para esa ocasión el rey y la reina Sofía fueron recibidos por todo lo alto en la isla, e incluso La Habana acuñó una moneda con los perfiles del monarca y del líder cubano.
"Nunca pude imaginar que iba a tener una relación tan buena con un rey español", dijo una vez Castro, quien dejó de asistir a las Cumbres de Iberoamérica en el 2000.
La defensa de Cuba hacia Chávez, ya expresada por el vicepresidente Carlos Lage durante la Cumbre en Santiago, se produce en momentos en que La Habana y Madrid se han acercado tras mantener relaciones que llegaron a su punto más bajo con el gobierno conservador de Aznar, a quien Castro ha llamado "furhercito". *
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