LAHORE, AFP
Bhutto aprovechó la jornada para multiplicar sus contactos telefónicos con miras a unificar la dividida oposición paquistaní y exhortar a la comunidad internacional a abandonar a Musharraf, quien se niega a levantar el estado de excepción que impuso hace diez días, pese a haber anunciado elecciones legislativas para antes del 9 de enero.
"Musharraf debe irse. Se acabó la época de la dictadura", declaró Bhutto por teléfono a varios medios de comunicación, entre ellos la AFP.
La ex primera ministra hablaba desde la residencia de un responsable de su partido en Lahore (este), que fue rodeada por la policía durante la madrugada.
Durante la noche, las autoridades entregaron a Bhutto una orden de arresto domiciliario de siete días para impedirle organizar y participar en una "larga marcha" desde Lahore a Islamabad en protesta contra el estado de excepción.
La policía invocó motivos de seguridad, asegurando que la ex primera ministra es objeto de amenazas de atentado "precisas y graves".
Bhutto ya fue blanco, el 18 de octubre, del atentado más sangriento de la historia de Pakistán, en el que murieron 139 personas durante una manifestación convocada en Karachi con motivo de su regreso al país tras ocho años de exilio.
"Esta casa está considerada desde ahora como una prisión", anunció a la AFP el jefe de la policía de Lahore, Ayaz Salim, en referencia a la residencia de Bhutto, sellada literalmente por un cordón de más de 1.100 policías.
Las autoridades prohibieron el lunes la "larga marcha".
En su lugar, los seguidores del Partido del Pueblo Paquistaní (PPP) de Bhutto se reunieron en una carretera de Lahore, desde donde decenas de autos emprendieron una procesión en dirección a la ciudad de Kasur, en el este, cerca de la frontera india, afirmó a la AFP el presidente del PPP en la provincia de Pendjab, Shah Mahmud Qureshi.
Las autoridades ya impidieron el viernes la celebración de un mitin del PPP en los alrededores de Islamabad y pusieron a Bhutto en arresto domiciliario durante un día.
La ex jefa de Gobierno (1988-1990 y 1993-1996) se convirtió en uno de los líderes efectivos de la oposición el lunes, tras anunciar la ruptura definitiva de las negociaciones emprendidas hace varios meses con Musharraf para compartir el poder tras las legislativas.
Bhutto también amenazó con un boicot de esas elecciones por parte de su partido, el más importante de la oposición.
La líder del PPP telefoneó a numerosos dirigentes de la oposición pidiéndoles su apoyo "para restaurar la democracia".
Entre ellos se encontraban un consejero de su ex rival de los años noventa, el ex primer ministro en el exilio, Nawaz Sharif, y la estrella del cricket y líder de un pequeño partido opositor, Imran Khan, actualmente en paradero desconocido tras haber escapado a un mandato de arresto la semana pasada.
Bhutto también llamó a Qazi Hussain Ahmad, uno de los líderes de la coalición de la oposición en el Parlamento, el Muttahida Majlis-e-Amal (MMA), que reúne a seis partidos confesionales musulmanes, entre ellos algunos fundamentalistas cercanos a los talibanes.
Ayer martes, el presidente estadounidense George W. Bush, aliado clave de Musharraf en la "guerra contra el terrorismo" y su principal financiador, también pidió el levantamiento del estado de excepción para que las elecciones sean "libres y justas".
Musharraf intentó calmar los temores de los estadounidenses declarando en una entrevista radiofónica que las armas nucleares de Pakistán están bajo "total control".
Por su parte, el número dos del departamento de Estado, John Negroponte, viajará a Pakistán a finales de la semana, anunció un portavoz de la cancillería estadounidense, Tom Casey. *
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