BUENOS AIRES, AFP
La primera dama y senadora que asumirá la presidencia el 10 de diciembre le encomendó al jefe de gabinete, Alberto Fernández, uno de los confirmados en su puesto, anunciar ayer miércoles el nombramiento de Lousteau, un productivista de 36 años que preside el estatal Banco de la Provincia de Buenos Aires (Bapro), la segunda entidad financiera de ese país.
Fue ratificado, también, el ministro de Planificación, Julio de Vido, considerado el hombre fuerte del gobierno y resistido por sectores empresarios, que lo observan como un fanático estatista, aunque también su cartera estuvo involucrada en resonantes casos de corrupción.
Seguirá en funciones el canciller Jorge Taiana, cuyos mayores desafíos serán mejorar las relaciones con Estados Unidos, dañadas desde la radicalizada Cumbre de las Américas en 2005, y los lazos con Uruguay, en uno de sus peores momentos históricos por un conflicto en torno a la construcción de una planta de celulosa.
Se mantendrá en el cargo, además, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, por su diálogo fluido con la central obrera peronista Confederación General del Trabajo (CGT).
El temperamental Aníbal Fernández saltará del Ministerio del Interior a la flamante cartera de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, en tanto que el ministerio político quedará en manos de Florencio Randazzo, mano derecha del gobernador kirchnerista de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá.
La designación de Lousteau significará el alejamiento de Miguel Peirano, un funcionario técnico surgido de la poderosa Unión Industrial Argentina (UIA), pero la mandataria electa ha prometido que se conservará la alianza con los industriales, pilares de la recuperación del empleo y la producción.
Cristina Fernández, una peronista socialdemócrata, había sido elegida el domingo 28 de octubre, con un contundente 45,29% de votos, que evitó una eventual segunda vuelta con la segunda candidata más votada, la liberal cristiana Elisa Carrió, con 23,04%.
Alberto Fernández, el más importante operador político de los Kirchner, que en los hechos cogobiernan en Argentina, precisó que se dividirá el Ministerio de Educación, que estará a cargo del actual viceministro, Juan Carlos Tedesco, al crearse uno de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, para el cual se nombró al investigador científico Lino Barañao.
Seguirán en sus puestos dos hombres de la mayor confianza e intimidad de los Kirchner, como el secretario general de la presidencia, Oscar Parrilli, y el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini.
En el Ministerio de Defensa también seguirá Nilda Garré, una ferviente defensora de los derechos humanos que logró cultivar una relación con los cuadros militares, aún sensibilizados por los juicios por los crímenes de la última dictadura (1976-1983).
En Desarrollo Social, que maneja millonarios subsidios a familias pobres y desocupados, continuará en el puesto la hermana del presidente, Alicia Kirchner.
El gobernante Frente para la Victoria (FV), alianza de peronistas progresistas con peronistas ortodoxos y radicales socialdemócratas, tendrá el control del Congreso, con mayoría propia en Diputados y en el Senado.
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