MAJEH CHAR, AFP
Por lo menos "900.000 familias necesitan ayuda", es decir siete millones de personas, según la Media Luna Roja. Y en los distritos meridionales, devastados y aislados del mundo, los supervivientes corren el peligro de morir de hambre y de sed si no reciben ayuda.
"No hay ni agua, ni comida (...) los cadáveres flotan en los ríos y cubren los arrozales", relata desesperado Abdul Zabbar, un maestro de escuela que lamenta que "no haya venido ningún socorrista".
Sin embargo, las Fuerzas Armadas bangladesíes, que el pasado enero instalaron un gobierno civil de transición, fueron movilizadas.
La marina envió barcos cargados con toneladas de víveres y de medicamentos, la Fuerza Aérea movilizó a sus helicópteros y las tropas terrestres intentaban llegar hasta las localidades aisladas.
Por su parte, la Comisión Europea, varios países europeos y Estados Unidos destinaron millones de dólares de ayuda.
La Cruz Roja y la Media Luna Roja enviaron a sus voluntarios para distribuir alimentos y refugios temporales para los damnificados, pero muchos voluntarios diseminados por el Sur del país fueron también víctimas del ciclón.
Por el momento, socorristas y militares "avanzan lentamente en las regiones aisladas, viéndose casi obligados a cortar los árboles" que bloquean las carreteras en regiones recónditas del país, explicó Douglas Casson Coutts, del Programa Mundial de Alimentos.
Sidr es la peor tempestad que ha afectado a Bangladesh en 16 años.
Ese desfavorecido del Sur de Asia fue devastado por un huracán en 1970 que dejó medio millón de muertos y por un maremoto en 1991, que mató a 138.000 personas.
Esta vez habrá varios "miles de muertos", advierten las autoridades. "El balance podría superar los 5.000 (muertos), pero quedará por debajo de 10.000", declaró el domingo a la AFP Abdur Rab, presidente de la Media Luna Roja de Bangladesh. Según el gobierno, Sidr causó 3.113 muertos por el momento. En un país de economía rural, el ganado quedó diezmado. Los cadáveres de los bovinos cubrían los campos inundados hasta donde se pierde la vista. Y la cosecha de arroz, que debía comenzar a finales de mes, fue dañada por el agua salada del océano Indico.
Sin este cereal, alimento básico en Asia, la población no tendrá nada que comer en los próximos meses. Los pozos también están destruidos, lo que privará a la población de agua potable.
Pese a que se espera que el balance sea menos grave que en 1970 y 1991, el gobierno teme "enormes daños económicos" en este país musulmán laico de 144 millones de habitantes, el 40% de los cuales vive con menos de un dólar por día, lo que lo convierte en uno de los más pobres del mundo.
Las últimas estimaciones no tienen en cuenta las 200 islas que forman la inmensa reserva natural de Sunderbans en el delta del Ganges, frontera natural con India. Cientos de miles de familias de pescadores pobres pueblan esta zona, inscrita desde hace 20 años como Patrimonio Mundial de la Humanidad porque es hábitat de especies animales poco frecuentes, como el tigre real de Bengala, el delfín del Ganges, el cocodrilo de estuario y la tortuga marina. *
Comentarios (beta!)