Paris | AFP
El gobierno francés anunció ayer martes un refuerzo de la seguridad en Villiers le Bel, unos 20 kilómetros al norte de París, para evitar una tercera noche de violencia.
"Hay que hacer todo lo posible para evitar" que los disturbios se propaguen a más localidades, como en 2005, declaró el primer ministro François Fillon. Entonces, Francia entera vivió tres semanas de vandalismo y se instauró el estado de excepción. Más de 10.000 coches fueron incendiados.
El presidente francés Nicolas Sarkozy convocará el miércoles por la mañana apenas regrese de China una reunión de crisis sobre la cuestión de la seguridad con Fillon y varios ministros más. El jueves tiene previsto dirigir un "mensaje fuerte al país" ante 1.800 policías y gendarmes en París, indicaron sus colaboradores.
"No cederemos. Lucharemos con toda la fuerza" de la República, dijo Fillon, quien visitó el martes por la mañana Villiers le Bel, donde 82 agentes resultaron heridos sólo en la noche precedente, según una fuente policial. Durante varias horas encapuchados lanzaron todo tipo de proyectiles contra los policías.
El balance del domingo y el lunes se eleva a 120 agentes heridos, cuatro de ellos de gravedad.
En total, 63 coches y cinco edificios fueron incendiados en Villiers le Bel y alrededores.
Según la Policía, seis personas fueron arrestadas.
Estos disturbios estallaron tras el accidente en el que murieron dos jóvenes que iban en moto y chocaron con un coche de la Policía el domingo en Villiers le Bel. Los incidentes se extendieron a cinco localidades de la región de París.
Uno de los principales sindicatos de la Policía, Synergie, destacó que el grado de violencia es "superior" al de 2005, en particular por el uso de armas contra los policías, entre ellas un fusil de caza.
Igualmente, el alcalde socialista de Sarcelles, localidad vecina a Villiers le Bel, donde también ha habido disturbios, consideró la situación "peor que hace dos años. Entonces se atacaban bienes, ahora es a las personas", declaró François Pupponi.
Los políticos multiplicaban el martes las llamadas a la calma y la oposición socialista instaba al gobierno a dotar de los medios necesarios a estos barrios para salir de esa situación. En estos suburbios, donde se concentra una alta proporción de habitantes originarios del Magreb y el Africa negra, la tasa media de desocupación es el doble que en el conjunto del país.
En 2005 los disturbios comenzaron tras la muerte de dos jóvenes que saltaron a una torre de electricidad para escapar de los policías en otra barriada de París.
En esa época, Nicolas Sarkozy era ministro de Interior. Sus declaraciones sobre la necesidad de "limpiar" los suburbios y el uso del término "escoria" caldearon los ánimos.
Protestas. Miles se volcaron a las calles para denunciar la muerte de dos jóvenes que iban en una moto y chocaron con una patrulla.
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