Moscú | AFP
"Les pido que vayan a votar y a votar por Rusia Unida. Creo en vuestro apoyo", declaró el presidente, cabeza de lista de ese partido para las legislativas, en un mensaje difundido por las televisiones públicas Rossia y Pervyi Kanal.
Ataviado con una chaqueta negra y con fondo de pantalla blanco, azul y rojo, los colores de Rusia, Putin se dirigió a los rusos con solemne gravedad y la autoridad que le confiere su cargo de presidente pese a que el Kremlin ha insistido en que se expresaba en calidad de cabeza de lista.
"Es difícil diferenciarlos. Presidente o cabeza de lista, sigue siendo el hombre más popular", reconoció poco después el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.
"El resultado de las elecciones parlamentarias va, sin duda alguna, a marcar el tono para la elección de un nuevo presidente" en marzo de 2008, añadió Putin en un breve mensaje que no llegó a cinco minutos, en el que se dirigió a sus conciudadanos con la fórmula "¡Queridos amigos!".
"De hecho, el país entra ahora en una fase de renovación completa de los poderes legislativo y ejecutivo", repitió.
Putin volvió a sugerir que partiría del Kremlin en 2008, pero no hizo comentarios sobre su sucesor potencial, ni sobre sus intenciones. Entretanto se multiplican los llamamientos para que siga siendo el "líder nacional".
Hasta este mensaje televisado, las especulaciones apostaban por una posible dimisión del presidente o el anuncio del nombre de su sucesor de cara a las presidenciales de marzo.
Una vez pasadas las legislativas, Putin tendrá que elegir entre quedar como presidente hasta marzo de 2008 o dimitir para entrar en el Parlamento, donde podría convertirse en jefe de la mayoría parlamentaria.
Se barajan, no obstante, otros escenarios. Podría convertirse en primer ministro o en jefe de Rusia Unida, un partido poderoso que acapara más del 60% de las intenciones de voto en las legislativas, y a través de estos cargos ser quien elija al jefe del Gobierno y al presidente.
En un momento en que los rusos aún no se han recuperado de la conmoción económica que acompañó la caída de la Unión Soviética, Putin agitó el espectro de la desestabilización y advirtió de los peligros que entrañaría, según él, la vuelta de los liberales, apartados del poder desde la década de los noventa.
"Hay que impedir la vuelta al poder de aquéllos que intentaron sin éxito dirigir el país y actualmente querrían remodelar (...) los planes de desarrollo de Rusia" y "hacernos volver a la época de la humillación, de la dependencia y de la desintegración", dijo.
En los últimos días, el presidente-candidato blandió la amenaza del enemigo interior, dispuesto a vender Rusia a los Occidentales.
La amenaza de los liberales parece poco sólida. El SPS y Iabloko reúnen cada uno entre 1 y 2% de las intenciones de voto, muy por debajo del 7% necesario para entrar en el Parlamento.
Después del Presidente, los otros cabezas de lista, desde Guennadi Ziouganov por el Partido Comunista hasta el ultranacionalista Vladimir Jirinovski, hicieron uso de la palabra en las televisiones públicas moscovitas.
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