Buenos Aires | AFP
Argentina conmemoró ayer lunes el golpe de estado que instauró la dictadura de 1976, con renovados reclamos para acelerar los juicios contra los responsables de los crímenes de lesa humanidad cometidos en la etapa más sangrienta de su historia moderna.
"Nadie mereció ser blanco del odio, los miles de desaparecidos aún nos duelen", dijo el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, en un acto en la antigua Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), otrora el mayor centro clandestino de detención y ejecución de prisioneros, y futuro museo.
La ceremonia, que incluyó un oficio interreligioso a cargo de un dignatario católico, uno judío y uno protestante, fue en homenaje a "los hombres, mujeres y niños que fueron víctimas del terrorismo de estado", de los cuales unos 5.000 estuvieron en la ESMA y sólo un centenar sobrevivió.
Las organizaciones de derechos humanos, que calculan en 30.000 el total de víctimas de la dictadura, reclamaron en múltiples actos en todo el país que culminarán en la histórica Plaza de Mayo, la aceleración de los procesos judiciales contra los responsables de aquellos hechos.
"Treinta años es una barbaridad para esperar justicia", dijo Estela Barnes de Carlotto, presidenta de las Abuelas de la Plaza de Mayo, la entidad que busca a medio millar de niños secuestrados con sus padres o nacidos en cautiverio cuya identidad fue cambiada por sus apropiadores.
La presidenta Cristina Kirchner, quien no participó en los actos, reclamó el 1 de marzo al inaugurar el año parlamentario que las causas por la dictadura concluyan durante su mandato, que finaliza en 2011. La mandataria prolongó este lunes feriado su descanso de Semana Santa en su casa del sur del país.
La Justicia lleva unos 200 procesos contra alrededor de mil militares y ex agentes de seguridad. El juez de la Corte Suprema de Justicia Eugenio Zaffaroni consideró hace unos días que efectivamente la mayoría de ellos, no todos, terminarán antes de 2011.
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