Asunción | IPS
Lugo, de 56 años, se presenta como una persona sencilla, afable, que habla muy pausadamente, más en tono de prédica religiosa que en son de discurso político.
En entrevista con IPS, Lugo habla sobre la caída del coloradismo, su plan de gobierno, su estrategia para enfrentar la corrupción tan enraizada en el Estado paraguayo, su relación institucional con la Iglesia Católica y con el hasta ahora partido de gobierno.
IPS: -¿Qué se siente haber logrado derrocar al Partido Colorado tras tantos años de ostentar el poder?
FL: -No quiero tener esa mentalidad. Mi papá fue un colorado principista, mi mamá también. Entonces aquí no es cuestión de ganar o perder, sino de construir. Tenemos que construir el Paraguay que se merecen todos.
Lo que ocurrió fue el desenlace de una serie de situaciones que el Partido Colorado venía sufriendo: deterioro, falta de relación con sus bases, una interna que no se pudo recomponer. Todos estos elementos jugaron en la elección.
-¿Cómo un obispo llega a presidente?
-Mi liderazgo y candidatura nacieron en el campo. Viví 11 años como obispo en la región más pobre del país, me entregué a la tarea pastoral y me gané la confianza de muchos estamentos de la sociedad paraguaya.
Luego vine a Asunción, donde me ofrecieron la dirección de un colegio y lo acepté porque llevo la docencia en el alma. Fueron casi 40 años frente a aulas de primaria, secundaria y de la universidad. Lo que tiene más significado para mí es el desafío y la confianza de toda esa gente.
-¿Cómo será su gobierno?
-Abierto, honesto y transparente. Hay que modificar esa imagen de un país corrupto, desangrado, que no da esperanzas. Pensamos que es posible hacer un cambio genuino y lucharemos profundamente contra la corrupción. Queremos que Paraguay se sienta reivindicado, y ojalá en poco tiempo podamos ser reconocidos como un país de honestidad.
-¿Cuáles serán sus primeros pasos en la presidencia?
-En primer lugar, atención urgente a los indígenas que se encuentran en lamentable situación de pobreza. No más indígenas muriendo de tuberculosis o de hambre. No puede ser que ellos, que son los dueños de la tierra, no tengan qué comer.
"También quiero conformar el gabinete más capacitado, formar un equipo técnico para conversar sobre energía eléctrica con Argentina y Brasil, pensar la reforma agraria, que está en nuestras propuestas, y en cambiar la Constitución, para que la justicia sea independiente. Vamos a hacer todo lo que sea posible para mejorar las condiciones de vida de las familias campesinas.
-¿Qué se puede esperar respecto de la política exterior?
-En la Alianza apostamos por el Mercosur (Mercado Común del Sur, conformado por Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela en proceso de integración plena), porque solos no podremos salir adelante.
Paraguay no puede seguir siendo una isla, no puede ser mediterráneo políticamente. Sigo soñando, como seguramente lo habrán hecho esos grandes soñadores que fueron (Simón) Bolívar, (José de) San Martín y otros tantos, con una América Latina unida y hermanada.
Me interesa en particular Bolivia y creo que llegó el momento de tener relaciones más fecundas con ese país.
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