Washington | AFP
El precandidato demócrata a la Casa Blanca Barack Obama prometió ayer sábado a los estadounidenses una ruptura con las formas tradicionales de hacer política para asegurarse la cohesión detrás de su candidatura y el apoyo de más superdelegados.
Desde el convincente triunfo de Obama en Carolina del Norte el martes sobre su rival Hillary Clinton y su cabeza a cabeza en Indiana, otros 12 superdelegados, que pueden votar según su criterio en la convención que designará al candidato, se inclinaron por el senador por Illinois, incluyendo a siete que lo hicieron en las últimas 24 horas.
Se prevé que el goteo de apoyos se convierta en una avalancha, cuando apenas quedan seis estados en los que deben realizarse primarias demócratas.
El ex precandidato del partido John Edwards, que abandonó la carrera a fines de enero, estuvo cerca este viernes de apoyar a Obama, pero se limitó a decir que virtualmente la competencia se había cerrado antes de las últimas primarias del 3 de junio.
"Asumamos que Obama es el nominado, porque va a la cabeza en esa dirección", declaró a la cadena NBC.
Agregó que pensaba que Obama, quien tiene el histórico propósito de convertirse en el primer presidente negro del país, también está en mejores condiciones de derrotar al candidato republicano, John McCain.
A pesar de que la ex primera dama realizó una buena campaña, "el problema son los números", afirmó Edwards, en referencia a los 2.025 delegados que se necesitan para asegurarse la candidatura del partido.
Clinton, quien también tiene la histórica pretensión de convertirse en la primera mujer presidenta de Estados Unidos, va detrás de Obama en número de delegados a la convención del partido en agosto.
A pesar de que Hillary Clinton sigue a la cabeza en número de superdelegados, cuyos votos pueden resultar decisivos en la convención, Obama le pisa los talones.
El sitio independiente RealClearPolitics.com dijo el jueves que Obama estaba primero en número de delegados: 1.854, contra 1.696 de Clinton, quien dispone del apoyo de 272 superdelegados.
Esto supone que aún hay 250 superdelegados no comprometidos, al menos públicamente.
Siete superdelegados anunciaron su apoyo a Obama, incluyendo a uno que abandonó a Clinton, el representante por Nueva Jersey Donald Payne.
"Tras cuidadosas consideraciones, llegué a la conclusión de que Barack Obama puede emprender mejor el cambio que desesperadamente quiere y necesita nuestro país", declaró Payne al Newark Star-Ledger.
Otros dos miembros del Congreso, los representantes Peter DeFazio, de Oregon, y Mazie Hirono, de Hawaii, le dieron su apoyo a Obama.
El senador negro también obtuvo el respaldo de los superdelegados Ed Espinoza, miembro del Comité Nacional Demócrata, Wilber Lee Jeffcoat, vicepresidente del partido en Carolina del Sur, y Laurie Weahkee, líder de la Alianza de Votantes Nativos Norteamericanos.
Por otro lado, Obama recibió el apoyo de la Federación de Empleados Estatales, que tiene a unos 600.000 afiliados, y de su presidente, John Gage, un superdelegado.
Clinton juró que no se rendiría y se metió de lleno en la campaña para la primaria del 13 de mayo en Virginia Occidental, en la que es favorita, según los sondeos. El jueves y viernes estuvo en Oregon, cuya primaria tendrá lugar simultáneamente con la de Kentucky el 20 de mayo.
"La gente me pregunta todo el tiempo: '¿seguirás adelante?'. Sí, por supuesto, que voy a seguir", dijo a sus seguidores a última hora del jueves en Oregon.
"Estamos volando en contra del viento, pero ustedes saben que esa es la historia de mi vida. Volar en contra del viento", indicó.
En un mal presagio para ella, Rasmussen Reports, la mayor firma de sondeos del país, dijo que "la carrera terminó... Barck Obama será el candidato demócrata".
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