La Habana | AFP
"El considera que todo lo que tiene un aval científico tiene mucho valor y mucha importancia y por supuesto tiene su apoyo. El es un hombre muy profundo, con mucho rigor en las decisiones que toma y necesita argumentos sólidos para poder decidir un cambio", dijo Mariela, una pedagoga de 46 años.
Directora del oficial Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), Mariela ha desplegado un fuerte trabajo en favor de los derechos de los homosexuales.
"El nos apoya mucho, como apoya muchos otros proyectos, no sólo a mí que soy su hija ni mucho menos, sino porque me he ganado su respeto, haciendo mi trabajo cuidadosamente, no es un capricho, es una responsabilidad", respondió a preguntas de la prensa.
"Si yo no fuera la directora del Cenesex y no me hubiera especializado en el tema, yo no podría hablar de estas cosas con mi papá, ni convencerlo de nada, ni dialogar oficialmente", agregó.
No obstante, "yo transmito, busco los momentos oportunos, porque nunca hay espacio", comentó Mariela, quien dijo que aprovecha momentos como el desayuno para entre comentarios irle "introduciendo el tema".
Consideró que "en todas partes, a todos los niveles hay resistencia" al tema de la homosexualidad, pero "lo mejor que nos ha pasado en estos momentos" es el apoyo de los departamentos Ideológico y de Cultura, del Comité Central del Partido Comunista (PCC, único y en el poder). "Eso es lo mejor, porque ellos son como los interlocutores más directos que he encontrado para hacer este trabajo", añadió. Mariela es una de los cuatro hijos (tres mujeres y un varón) del presidente, de 76 años, y de Vilma Espín, la mujer de más protagonismo en la revolución cubana y quien falleció en junio de 2007. Su padre asumió el mando del país de forma interina en julio de 2006 cuando cayó enfermo Fidel Castro, e investido como presidente en febrero pasado luego de que el líder máximo renunció a la reelección por sus limitaciones de salud.
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