La extendida protesta contra la política fiscal agraria en Argentina, reanudada el miércoles luego de un mes de tregua, sumó ayer sábado una movilización de tractores en la ciudad de Gualeguaychú (230 km al norte), mientras continúa el cese de comercialización de granos.
Tras fracasar las negociaciones, los dirigentes del sector agrario lanzaron una nueva protesta consistente en suspender por ocho días la comercialización de granos para exportación, aunque sin desabastecer el mercado interno, a diferencia de lo que habían hecho durante 21 días de huelga en marzo.
No obstante, en los puertos el acopio de cereales permitía por el momento cumplir con los embarques, según una fuente portuaria.
La nueva etapa de protesta culmina el 15 de mayo, pero Eduardo Buzzi, líder de la Federación Agraria que reúne unos 100.000 pequeños productores, advirtió que no aceptarán levantar la medida para negociar, por lo que de seguir la situación actual se profundizará la huelga.
"Estamos en un proceso espectacular, histórico. Esto dejó de ser el paro agrario contra las retenciones (impuestos a las exportaciones), en realidad es una pueblada federal, por un modelo diferente de país", dijo Buzzi.
"Estamos diciendo basta a un modelo de gestión centralizada de la política", agregó el dirigente en alusión al gobierno de Cristina Kirchner frente a miles de manifestantes en Gualeguaychú, en la provincia de Entre Ríos (centro-este).
Tractores, camionetas 4X4 y automóviles avanzaron por las calles de Gualeguaychú, en una multudinaria caravana en medio de banderas patrias hasta un escenario montado frente al río del mismo nombre.
En un duro discurso, Buzzi acusó al gobierno de favorecer a los grandes grupos económicos extranjeros e instó a "seguir el ejemplo de Bolivia donde se está nacionalizando el petróleo y los recursos naturales".
La reanudación de la protesta derivó en el cese total del diálogo con el gobierno que afirmó que no revertirá el sistema de retenciones sobre los cereales, en particular la soja, el principal producto de exportación.
El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, principal negociador por parte del gobierno, aseguró ayer sábado que habían estado "muy cerca de llegar a un acuerdo" cuando patearon el tablero los dirigentes de las cuatro entidades agrarias, que reúnen a pequeños, medianos y grandes productores.
"El método es de una enorme perversión. Es una gran pena lo que está pasando, incomprensible", dijo Fernández.
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